Un nacionalismo sedicioso
Que está llevando a España a su total desintegración, con la tolerancia cobarde de todos los gobiernos, tolerancia y cobardía que es mayor en este Gobierno del PP, porque mayor es también hoy esa sedición separatista en el nacionalismo catalán. Que a cara de perro ya, bravucón y chulo él, lidera Artur Mas que ya fanfarronea de crear un Estado independiente catalán, dentro de unos fantásticos Estados Unidos Europeos, a los que él acudiría como un pomposo reyezuelo. Nada, que haría el canelo. Y el blandengue de Rajoy, el de los salvajes recortes, ante semejante despropósito, pone, mansurrón, cara de caramelo. Y se sigue chupando el dedo. Las consecuencias ya las estamos viendo: las fanáticas mesnadas del reyezuelo queman la bandera nacional, despliegan la suya de un tamaño descomunal para llamar más la atención, fanfarronear, hacer el ridículo y su aldeanez demostrar.
Bien demostrado estuvo esto en el partido de fútbol con el Madrid, todo un grosero alarde de separatismo y desprecio a España, politizado por el reyezuelo Mas –al que el «rajado» de Rajoy le sigue dando perras, las de todos los españoles–, y los suyos, cuya locura está tomando un peligroso cariz. No, señor presidente: Constitución en mano, tiene que meter en vereda a ese apátrida y descarriado nacionalismo, y si fuera necesario suspender su autonomía. A grandes males, grandes remedios. Esta politizada gangrena separatista hay que cortarla como sea y cuanto antes. Nunca ese enfermizo nacionalismo separatista se envalentonó ni ha sido tan descarado como ahora, y es porque le dio pie Zapatero con sus concesiones, prebendas y, sobre todo, por un anticonstitucional Estatuto hecho a lo bestia y a lo bruto. Y en esta línea, más o menos, sigue Rajoy, el de los bestiales recortes. Nada, que como aquí ya hemos dicho, entre un leonés y un gallego España se va al cuerno.
Escandaloso, esperpéntico, grosero e insultante ha sido todo lo que se montó, en el Nou Camp, con motivo del encuentro Madrid-Barça, equipo éste politizado hasta las cachas, con el consabido daño para su prestigio. El equipo «culé», si no se desliga de las ataduras políticas, se irá de culo irremediablemente. Resultado de este encuentro: ni vencedores ni vencidos, pero el Madrid fue el mejor. Por algo es un equipo español.
Nacionalismo, sedición, separatismo y fútbol, en Barcelona. Nada, que la unidad de España se desmorona.
Ricardo Luis Arias
Aller
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