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La revolución de Asturias en Sotrondio

16 de Octubre del 2012 - César González Antuña (Gijón)

Vicente Canteli Campal fue corresponsal en el diario Región en los años 20 y 30 del siglo XX y gracias a su firma ha llegado la historia,no solo de Sotrondio sino del Concejo de San Martín Aurelio;en su linea de escritor,fue un continuador de la ingente labor de don Eladio García Jove. ComoTopografo ,sus trabajos profesionales le fueron reconocidos como técnico muy competente.A la vez fue, en aquellos tiempos tan difíciles nombrado Juez Municipal de San Martín del Rey Aurelio.

Hoy al cumplirse 78 años de La Revolución de Asturias traemos una versión realizada por V.Canteli de cómo se desarrollaron los hechos en Sotrondio.La narrativa es totalmente idéntica a la que Región público dias después de los acontecimientos.

Pocos minutos después de las cinco de la mañana del 5 de octubre cortó mi pesado sueño una serie interrumpida de explosivos de bombos y de cartuchos de dinamita y de tiros de toda clase de armas e fuego que formaban horrisono estruendo sintiéndose trepidar la habitación.Parecía como si cien cañones de 75 mm estuvieran disparando incesantemente.

Aferrados como yo, mi mujer y mis hijos nos levantamos y vestimos apresudaramente sin que acertaramos ni a expresarnos nuestros pensamientos.Solamente exclamaciones de terror y articulaciones incoherentes salían de nuestros labios, Los disparos se oían con mayor intensidad hacia la plaza de Ramón y Cajal y hacia el Cuartel de la Guardía Civil,aunque tambien se sentían por todo el ámbito de la villa, a excepción de la parte posterior de la casa que da al rio Nalón que nos separa del barrio del Pontón. Hacia este lado buscamos refugio al amparo del tabique.

Más de un cuarto de hora duró la intensidad horrorosa de las denotaciones que fueron disminuyendo en cantidad hasta llegar a oirse raros los disparos. Entonces nos acordamos de las Pobres monjitas del Colegio de San José a quienes creíamos sepultadas entre los escombros del edificio; de los dueños de los comercios amenazados de saqueo o incendio y de los vecinos que sin comerciantes se hallaban amenazados de represalias aún de muerte, como yo .por haber tomado parte activa en las elecciones por pertenecer a Acción Popular o solamente por su catolicismo.Pensando en los demás yo no dejaba de pensar en mi que no ignoraba,aunque si lo ignoraba mi esposa, el peligro que corría y entonces me acordé de que se me había olvidado cerrar la puerta de una salita que da a la carretera. Cuando me dirigía al pasillo para cerrarla se intensificó de nuevo el tiroteo y aterra el estampido de dos o tres petardos en la puerta principal o en los balcones,al mismo tiempo que se sienten caer las vidrieras con gran estrépito. Pienso entonces que es atacado el comercio que existe debajo del piso en que vivo y del

peligro inmediato que nos rodea y se me ocurre colocar un colchón en la puerta para evitar que las balas lleguen a donde estábamos ,pero desisto de ello porque entiendo que es inútil poner obstáculos a la multitud desbordada y nos trasladamos a otra habitación que ofrece mas seguridad,que nos da,como en la que hallábamos al hueco de la escalera. Allí decidí esperar los acontecimientos y hasta la muerte que creí cierta y muy próxima, conservando la esperanza de que serían respetadas las vidas de los seres que me acompañaban.

Clareaba el dia y comenzaron a dibujarse siluetas de hombres con armas que pasaban y repasaban por la antigua escombrera que ocupa la margen derecha del Nalón.Tambien se empezó a ver hombres armados que pasaban,ya en uno y otro sentido,por el puente de la Hullera, Colegí que sería peligoso el paso por la carretera y por el puente del Rimadero por hallarse en el campo de fuego de las fuerzas del cuartel.

Por los caminos de San Mamés y Santa Bárbara llegaban núcleos de combatientes armados.Por La Escombrera del lavadero de la mina Santa Bárbara eran conducidas al lugar de acción cajas de dinamita y rollos de mecha. En las inmediaciones de la lampisteria de la mina del Pontón se veían bastantes bastantes individuos,tal vez curiosos bastante atrevidos; también los había lo mas arriba hasta el canto de La Bovellina.Se veía tambien el barrio del Pontón y con la natural alegria observamos que estaban en pie los edificios donde se hallaban instalados los comercios de los señores Lantero y García Alvarez que nosotros creíamos destruidos por los revolucionarios.A eso se reducía nuestro campo de visión; a esto y al punto llamado Peña de Sotrondio,desierto entonces.

El propio peligro nos impedía pensar en el triste resultado de la fraticida contienda de la que habría que registrar la pérdida de preciosas vidas de jóvenes de uno y otro bando y el desconsuelo y desamparo de sus familias.

Seguían tronando los explosivos como disparos de cañón a cortos intervalos,acelerándose a ratos su repetición, intervalados sendos disparos de las armas de fuego de distintas clases.Un momento de gran emoción y espanto fue un ataque al Cuartel, que debió verificarse desde la esquina de la mas al oeste de la manzana de la que formaba parte la mia después de intenso bombardeo y tiroteo combinados al Cuartel, se sintieron dos horripilantes explosiones que hicieron retemblar los edificios conmovindolos hasta los cimientos.A continuación fue debilitándose el tiroteo y disminuyendo las explosiones hasta que unos y otras cesaron totalmente.

Entonces coronaban el pico de la Peña de Sotrondio multitud de personas que a toda prisa y sin guardar camino,bajaron a la carretera por la inaccesible cuesta. A la entrada del puente hubo una espantada que hizo retroceder a la multitud; más rehecha pasó el puente en dirección al cuartel.Faltaban algunos minutos para las diez. Supuse que se habrían entregado las fuerzas que guarnecía el cuartel¿Qué iba a pasar? CANTELI.

Vicente Canteli Campal murió el 6 de agosto de 1936.Hemos tenido acceso a la esquela publicada 17 de Noviembre de 1937 en LA NUEVA ESPAÑA ,tenía 65 años de edad.Tiempo después el ayuntamiento de SMRA le ponía nombre a una calle en Sotrondio donde la familia residía. Hace unos años fue sustituida por el humanista Francisco de Quevedo.

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