La Nueva España » Cartas de los lectores » El pueblo que oculta su historia no tiene futuro

El pueblo que oculta su historia no tiene futuro

13 de Octubre del 2012 - Rafael Fernández Tomás (Gijón)

A don Javier Rodríguez Muñoz:

El pasado día 9 usted hizo un interesante artículo en el 75.º aniversario de la Guerra Civil, bajo el título de «Los estrictos soberanos», acerca del cual, y debido a que está de por medio la figura de mi padre, Rafael Fernández Álvarez, ya fallecido, deseo hacer algunas observaciones en el mismo diario, LA NUEVA ESPAÑA (página 26) de esa fecha.

Usted toca tres asuntos importantes acerca de la actuación del Consejo Interprovincial y Soberano de Asturias y León. El primero habla de un régimen casi autoritario impuesto por aquel Gobierno; el segundo es la forma en que recibió el Gobierno de Azaña la Declaración de Soberanía acordada el 25 de agosto de 1937, y, finalmente, las observaciones de Julián Zugazagoita, ministro de la Gobernación del Gobierno de Negrín, en el que se refiere a los tratos a los presos, el telegrama a la Sociedad de Naciones exhortándolos a intervenir para que dejasen de bombardear Asturias y, especialmente, Gijón, colocando a un barco con 500 presos frente a la playa de San Lorenzo.

Rafael Fernández Álvarez, una persona conocida en Asturias, publicó en las páginas 50 y 51 del libro de Juan de Lillo «Rafael Fernández, testigo de Asturias» lo siguiente en cuanto al orden público, del cual fue responsable, a los 24 años de edad: «La vida ciudadana se había degradado gravemente, así como la de la administración pública, y había que recomponerla piedra a piedra… Estaba claro que había que formar un aparato de defensa de las personas y de las instituciones (que sería un Cuerpo de Policía, nota RFT).En unos momentos de gran desconcierto como eran aquellos primeros años de la guerra, afloran y se desarrollan los más bajos instintos y los sentimientos más viles. La gente llega a matar por matar….

»Muchas personas aprovecharon aquellas circunstancias para vengar agravios personales: envidias, cuestiones de faldas o para liberarse de deudas…

»En toda la zona republicana de la región los incontrolados eran una realidad grave y peligrosa».

Por ello planteo a usted que uno de los principales problemas de aquel Consejo fue el orden público. Las críticas que pudieran hacerse en el marco democrático que usted y yo disfrutamos ahora no son aplicables a una etapa excepcional que fue enfrentada con gran dignidad.

En segundo lugar, acerca de la Soberanía, los asturianos no la entendieron como un elemento de nacionalismo que ellos no compartían, como lo han hecho Cataluña y el País Vasco, basados en reclamaciones territoriales de siglos anteriores, sino que, como bien se explica en el preámbulo de por qué se declaran Asturias y León soberanos, fue la forma en que los mineros y trabajadores entendieron que podían continuar su lucha por la defensa de la II Republica, y en ese marco hay que entender lo de los prisioneros en el barco y las amenazas hacia la Sociedad de Naciones. ¿Quiénes más podrían parar a la Legión Cóndor alemana, que destrozaba Asturias? Aquellos hombres que se habían jugado la vida desde que nacieron para sobrevivir, sin gran preparación más que la que la vida les dio, así entendieron aquellos momentos. Por supuesto, los que informaron a Azaña, los republicanos Ángel Menéndez y Luis Laredo, que, por supuesto, no podrán pensar igual que un Belarmino Tomás, que entró a trabajar como «buzo» en El Musel del brazo del padre a los 8 años.

Por supuesto, todas las muertes que ocasionaban los aviones alemanas no hubieran existido de no haber participado.

Muy bien señala usted que la población en ese momento de detenidos asturianos, santanderinos y vascos en Asturias es de 1.525.

En síntesis, don Javier, ni usted ni yo deseamos que aquellos hechos vuelvan a repetirse. Los dos y todos los asturianos nos encontramos con medios de comunicación democráticos, pero mientras el Gobierno del Principado no traiga de Salamanca, Ferrol y Cataluña los documentos de aquella época, ni nosotros ni las nuevas generaciones vamos a poder comprender lo que pasó, y creo que los dos coincidimos en que el pueblo que oculta su historia no tiene futuro.

No sé si serán publicadas estas líneas, pero felicitémonos de que podemos dialogar libremente en LA NUEVA ESPAÑA.

Cartas

Número de cartas: 49642

Número de cartas en Abril: 11

Tribunas

Número de tribunas: 2194

Número de tribunas en Marzo: 2

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador