Groucho Mas
Lo del nacionalismo separatista catalán pasa ya de castaño oscuro. La ofensiva sediciosa del gobierno de CiU, y de cuantos otros renegados le secundan, es ya intolerable y un claro desafío al Estado de derecho, a la Constitución, la democracia y al mismo pueblo español. Que está, estamos, hasta los mismísimos cataplines de tanta chulería separatista y antiespañola de ese reyezuelo del Mas y de todos sus secuaces, con cargo político o sin él. Guerra abierta a España, a su bandera, su historia –que falsean y enlodan, falazmente–, su idioma y todo cuanto es propio e inherente de nuestra nación, que es la de todos, incluida Cataluña. Sí, Cataluña, que es una comunidad como todas las demás, mal que le pese a ese enfermizo y demencial separatismo. Al que hay que ponerle freno, ya, sin más contemplaciones. En esto, con el respaldo del PSOE, el Gobierno del PP tiene que acabar, como sea, con esta ofensiva sediciosa que está poniendo en peligro la unidad de España y destrozando nuestra imagen, prestigio y seriedad ante el mundo. Con la consabida pérdida de ayudas e inversiones. Y esto, con la grave situación que vivimos, es la puntilla.
La última que han montado esos sediciosos de medio pelo, más concretamente el gobierno de CiU, ha sido, y esto sí que clama al cielo o al infierno, es elevar una protesta al Gobierno central, que es el de todos, nos guste o no, porque, al parecer, dos aviones militares de nuestra Fuerza Aérea, en sus vuelos programados para observación y vigilancia, habían volado sobre el espacio aéreo catalán lo que suponía una violación en tiempo de paz. Bueno, esto es ya el colmo de los colmos, y tan disparatado que es para tomarlo a chufla. ¿Una invasión del espacio aéreo catalán? Pues, hala, los Mossos d’Esquadra, a tiro limpio, a derribar aviones españoles como si fueran perdices. Sí, esto es de coña. ¡Es la guerra!, dirá el Groucho Mas, y, en vez de madera, pedirá al Gobierno central, ¡más perras! Que es de lo que se trata, con tanto cuento y tanta bravata. Nada, que hay que armarla para sacar tajada.
Sí, para Groucho Mas es la guerra, y el blandengue de Rajoy sigue dándole millones con largueza. ¿Puede haber, señores, una política más asquerosa y más puerca? Y la crisis apretando más la tuerca.
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