La subida del IBI en Oviedo
Estimado señor alcalde: Como es de conocimiento público, estos últimos días las noticias referidas al Ayuntamiento que gobierna giran en torno a dos temas prioritarios: uno, la amputación o no de brazos a las farolas «clásicas» del alumbrado público y, otro, a los efectos en los bolsillos de los sufridos ciudadanos de la subida del IBI, nada menos que de un 12,4 por ciento sobre el recibo del año pasado, en medio de los recortes, tijeretazos, subidas de otros impuestos y perspectivas poco halagüeñas sobre la salida de la crisis.
El importe del recibo del IBI que este año abonará el abajo firmante ascenderá a la suma de ¡1.283,02 euros! (el 12,4 por ciento más sobre el recibo del año anterior) y cualquiera de los posibles lectores pensará, con razón, que soy un acaudalado dueño de un piso señorial de características urbanísticas singulares, situado en un privilegiado lugar de la ciudad, con unos servicios públicos que permitan una calidad de vida envidiable, etcétera, etcétera, pero... nada más alejado de la realidad. Soy un pensionista que habita en un pico que forma parte de un edificio promovido por una cooperativa de funcionarios, situado en la calle Comandante Caballero, convertida de unos años a esta parte en una de las que más tráfico y molestias origina, pues además de las servidumbres propias del Palacio de Justicia en ella sito (coches y furgones de Policía Local y Nacional, Guardia Civil, servicios fúnebres, etcétera) transitan por la misma autocares de todo tipo, escolares, de servicio público, de excursionistas, etcétera, etcétera.
Pero las incomodidades que ello comporta son incomparables con las derivadas de las terrazas de los cinco bares de copas instaladas en la acera izquierda de la calle paralela a la misma, Catedrático Miguel Traviesas en su tramo con salida a Alférez Provisional, a la que da la fachada norte del edificio antecitado, y que la ocupan en su casi totalidad, teniendo los peatones que sortear mesas y sillas para desplazarse por dicha acera, que es de uso público, o bien utilizar la calzada que, a ambos lados de la misma, está permanentemente ocupada por vehículos, sometidos a la ORA.
Cuando el Ayuntamiento de Oviedo reguló en marzo de 2010 las condiciones para la instalación de terrazas al aire libre o cubiertas durante todo el año, coincidiendo con la normativa sobre restricciones de fumar en los establecimientos hosteleros, pensamos que sus redactores tendrían en cuenta de una vez por todas la conciliación de los intereses de los titulares de dichos establecimientos, en especial los bares de copas y similares, con los irrenunciables y prioritarios derechos de los ciudadanos que habitan en los edificios próximos o inmediatos en donde las terrazas se ubicarían, es decir, al descanso nocturno y a la preservación de su integridad personal, como ya se había reconocido por innumerables resoluciones de los órganos judiciales de todos los órdenes jurisdiccionales, dejando sentado indubitablemente como doctrina pacífica y criterio inequívoco que «... el ruido o contaminación acústica, especialmente el procedente de bares y terrazas al aire libre, a horas determinadas, es percibido cada vez más por los ciudadanos como "una agresión a su salud física y psíquica que nadie puede obligarles a soportar", toda vez que es estimado como "fuente permanente de perturbación de su calidad de vida" y, por tanto, de violación de derechos fundamentales consagrados en la Constitución».
Pese a lo indicado y ya expuesto en varias solicitudes dirigidas al Ayuntamiento, en visitas a los concejales de Seguridad Ciudadana de distintas corporaciones, en contactos con la Jefatura de la Policía Local y a escritos aparecidos en los medios de comunicación social, el primero de los cuales se remonta al 27 de octubre de 1999, ese Ayuntamiento no ha adoptado medida alguna para corregir y eliminar los trastornos, molestias, daños psíquicos y perjuicios graves para la salud ocasionados a los vecinos del inmueble situado enfrente de los establecimientos con terrazas al aire libre en dicha calle, sobre todo a partir de las doce de la noche de viernes y sábados hasta altas horas de la madrugada de dichos días, con conversaciones en alta voz, cánticos, gritos, rotura de botellas y vasos, televisores, aparatos reproductores de música a volumen exagerado, etcétera, etcétera que hacen imposible el necesario descanso y el respeto a niños, ancianos, enfermos, y personas que han de madrugar, en quienes no piensan quienes con su incívica conducta «hacen suya la calle» y violan derechos básicos que están por encima del respetable hábito de fumar, la diversión nocturna o la «vida noctívaga» ruidosa y agresiva para terceros.
Además, algunas de las «terrazas» instaladas en la vía pública por ciertos establecimientos de la referida acera son de dudoso gusto estético, con «mecanos» llenos de luminosos colorines, corralitos de madera impropios para personas, toldos de diverso y variopinto colorido, forma y extensión, etcétera, etcétera, que pudieran no adaptarse a las condiciones exigidas por la normativa establecida por el propio Ayuntamiento, quien ha tenido que conceder las correspondientes licencias para ello.
Señor alcalde: Yo no puedo negarme a pagar el recibo del IBI de la cuantía señalada, y otros muchos más impuestos municipales, como ciudadano responsable de mis obligaciones, pero el Ayuntamiento que usted preside, como institución más próxima al ciudadano, sí puede y debe corregir, con arreglo a la ley, los elementos, inconvenientes y/u obstáculos, sitos en la vía pública, que perturban y causan perjuicios, a partir de cierta hora, a quienes son titulares de derechos que, en colisión con los que ostentan los de los establecimientos que causan aquéllos, tienen primacía absoluta. Y hágase posible, de una vez, lo que su antecesor en la Alcaldía, y usted mismo, han manifestado en más de una ocasión: la de defender la impecable y ejemplar actuación del Consistorio para luchar y acabar con el ruido en la calle en sus distintas manifestaciones, comprobando lo que se denuncia y actuando después como en cada caso corresponda, haciendo posible de modo pacífico y civilizado la vida en sociedad. Gracias anticipadas por todo ello.
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