La comunicación médico-paciente
Mi padre acudió ayer a la consulta de vascular para ver el posible tratamiento de una enorme variz que discurre por el hueco poplíteo de su pierna derecha. La médico, tras anotar pacientemente su dilatada historia clínica, le pidió que pasara a otra sala, se quitara el pantalón, los calcetines y se subiera a la camilla. La doctora salió cerrando tras ella una estrecha cortinilla y pasado un tiempo prudencial, pregunta si ya está listo y entra en la sala acompañada de la enfermera y de mi madre...
Allí encuentran a mi señor padre, subido sobre la camilla... ¡¡¡ DE PIE !!! ... y con una sonrisa de oreja a oreja...
Debo decir que mi madre y la enfermera sufrieron un ataque de risa, del que aún no se han repuesto del todo. La medico echando mano todo su savoir-faire y profesionalidad, aguantó el tipo como pudo y con una sonrisa contenida y le pidió que por favor se sentara con cuidado de no caerse. Dudo mucho, que ambas profesionales, pudieran seguir el resto de las consultas con normalidad, que el resto de su mañana fuera aburrida, intento imaginarme su rato de descanso en el café y sobre todo dudo, que ayer tuvieran tiempo de recordar los recortes de sueldo, el aumento de las jornadas de trabajo, la prima de riesgo, la mala leche de los políticuchos de turno...
¡¡¡ ESE ES MI PADRE !!! Siempre genial y a veces imprevisible.
POR CIERTO, HOY CUMPLE 79 AÑITOS
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