El delirio callejero de Antonio Masip
Muy arrepentido debe de estar nuestro ex alcalde de haber sido el peor regidor de Oviedo desde la época de Alfonso II el Casto hasta la actualidad, para verse ahora obligado a meter la cuchara en la vida municipal de nuestra ciudad. ¿Tan llena de folganza está la tarea europarlamentaria como para dedicarse a estas bromas? Lo cierto es que Antonio Masip cree ahora que todos sus amiguetes tienen derecho a tener una calle en Oviedo y propone una extensa relación de nombres (ni una mujer, por cierto), entre quienes al respecto de ovetensismo no encontramos méritos de altura. ¿Luis Sepúlveda? ¡Que se la pongan en Gijón! ¿Fernández Rañada, Camus, Ignacio Quintana o Cueto Alas? Parece una broma de mal gusto.
Nuestro más cordial reconocimiento a las plumas de los escritores restantes que propone Masip (Torrente Ballester, sobre todos ellos) y también para el ex secretario municipal Arce Monzón, que bastante mérito ha tenido con aguantar ocho años a Antonio Masip. Pero lo que parece grotesco es la propuesta de que Gerardo Iglesias, al que Masip le añade el mérito de ahora ovetense por decisión propia, merezca también, según nuestro ex alcalde, una calle en Oviedo. ¿Cuál es el mérito de Gerardo Iglesias? ¿Tal vez el haber sido el abrazador de una ideología comunista que, hasta la actualidad, tiene un débito de no menos de cien millones de muertos en sus espaldas?
Pues nada, que con semejante argumento propongo una calle para mi querido amigo senegalés Ibrahima Ley, que con una importante minusvalía física llegó a España en patera, ahora ovetense por decisión propia, y siendo desde hace cinco años (es lo menos importante) apadrinado por quien suscribe. Mi amigo Ibrahima ha decidido vivir en Oviedo, mejor dicho, sobrevivir de la venta ambulante recorriendo diariamente, sabrá Alá cuántos kilómetros (como tantos otros africanos que diariamente patean nuestra ciudad).
Por la misma argumentación que defiende Masip en pro de Gerardo Iglesias, creo que habría que bautizar de nuevo al callejero ovetense para ponerle nombre a nuestros amiguetes. Por cierto, ¿qué tal el nombre de una calle para Manolo el Gitano, personaje singular donde los haya, que lleva conviviendo con todos los ovetense desde hace 50 años y que, además, cuenta con un retrato en el Museo de Bellas Artes de Asturias a cargo del mejor pintor español actual, el tapiego Miguel Galano? ¿O qué tal una calle para la osa «Petra», que tan deliciosas tardes nos hizo pasar a toda la chiquillería ovetense tan sólo a cambio, una y mil veces, de engañarla con un barquillo en la mano?
En fin, sobran las bromas y falta un poco de memoria histórica, incluso para sospechar que el tardío ovetensismo de Masip tenga algo que ver con su arrepentimiento de haber defendido en su día al ladrón que expolió la Cámara Santa e incluso al homicida de uno de los jugadores históricos del Real Oviedo, el querido amigo Cesu Sport. En fin, desde aquí un cordial saludo a Antonio Masip: salud y menos tonterías.
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