Sanidad pública asturiana
Poco podemos añadir a lo que sucede estos días en nuestra Sanidad, salvo que nos están tomando el pelo a los ciudadanos. Ante una crisis brutal para todos, de la que podemos empezar a buscar culpables, pero mientras eso hacemos, nos estamos dejando ir directos al abismo, en busca de la miseria general.
Todos interpretamos que nos están restando derechos adquiridos, nos suben impuestos, bajan sueldos, con ello el consumo se resiente, empresas que cierran, trabajadores al Paro, etc. una cadena de despropósitos que solo añaden más retraimiento a nuestra economía. Por ello seguro que muchos colectivos entre ellos los trabajadores de nuestra Sanidad Pública, sentirán en sus carnes las injustas medidas que Rajoy acepta de Merkel. Pero mientras anteriormente los Mineros luchaban y se manifestaban por exactamente lo mismo Ustedes Sanitarios trabajadores, no les apoyaron. Luego vinieron a por los Profesores, se manifestaron Ustedes Sanitarios trabajadores, no les apoyaron. Y así, fueron pasando gremios, sin que Ustedes trabajadores Sanitarios apoyaran. Ahora viene Rajoy a por ustedes ¿Qué quieren que hagan el resto de colectivos?
Como ven, en estas situaciones o salimos todos juntos, o todos juntos vamos a la indigencia. Pueden patalear por sus derechos, pero Rajoy ya hizo lo apropiado, dividirnos, enfrentarnos y criticarnos, unos contra otros: Los pensionistas contra los que cotizan, como si mañana éstos últimos, no fueran a llegar a viejos (ir contra las pensiones es tirar piedras contra nosotros mismos). Los Mineros contra la sociedad; eran unos guerrilleros peligrosos, llegando a decir de ellos que eran privilegiados por ganar 1.700 euros. De los profesores que decir, hasta dijeron que no trabajaban nada y cobraban mucho. ¡Qué decir de lo más miserable! Usar los 5 millones de desempleados, para lanzarse culpas unos a otros, o para justificar reformas y recortes que solo hace sumar más a esa lista.
Ahora les toca a ustedes: Doctores. Claro que comparándolos con los anteriores, no digamos los desempleados, son privilegiados. Un buen sueldo, un trabajo fijo, muchos compatibilizan con la privada (de esta parcela, también podríamos hablar largo y tendido, sobre cómo introducen clientes para pruebas, análisis y operaciones distorsionando listas de espera hospitalarias; o como son de insolidarios algunos cobrando sin factura) y tienen un reconocimiento dentro de la sociedad en muchos casos muy por encima de lo que algunos se merecen. Por ello, ustedes no pueden añadir más dolor al resto de ciudadanos, manteniendo una huelga en cubierta, ¡porque estar de huelga! es no cobrar sueldo. Pero para hacer más presión a la administración, constan como trabajando aplazando consultas, pruebas y operaciones, aumentando las listas de espera a un tamaño que quizás para cuando nos toque el turno, ya no los necesitemos.
Me toca decir, ya que alguno luego dirá: que existen grandes y excelentes médicos que cumplen y se entregan a toda legalidad, profesionalidad y sensibilidad. Pero no es óbice para que se erradique de nuestros hospitales malas praxis, costumbres y consentimientos fuera de toda lógica para organizar una empresa que se nos va, que es manejada por unos pocos demasiado consentidos. La desidia, incumplimientos de horarios, insensibilidad, cooperar para tapar irresponsabilidades, cueles, tapaderas, saltarse listas y el código deontológico por el forro, etc. hay que erradicarlo de inmediato de nuestros hospitales.
Ahora vendrán algunos, los que se creen más necesarios, los caras duras, a decir lo de siempre: Lo inteligentes que debieron ser para licenciarse y aprobar las oposiciones, como si en otros trabajos las gentes no debieran pasar por lo mismo. Sus derechos no deben entrar en contraposición contra sus deberes, o en rivalidad contra los derechos de los Pacientes. Tienen Sindicatos a montones, que deben dilucidar y negociar por ustedes, defender sus reivindicaciones mientras ustedes atienden sin dilación a los enfermos. Un saludo, esperando que mis críticas solo dañen a los que me refiero, no a los buenos médicos; y si eso ocurriera, sentiría en el alma, que esa manzana podrida, ya les hubiera empezado a picar.
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