Furtivismo en Asturias
El furtivismo se ha multiplicado en los últimos años en Asturias debido a la negligencia de la Administración, que no ha sabido, o no ha querido por intereses electorales, atajar el problema, un problema que además de suponer un atentado medioambiental constituye un fraude a las arcas públicas. La mejor estrategia para terminar con el furtivismo es atacando las fuentes de lucro de los furtivos, pues no obteniendo beneficio alguno con su actividad delictiva no seguirán con la misma. ¿Y dónde se encuentra la financiación del furtivismo? En la hostelería.
Efectivamente, la hostelería es el principal soporte del furtivismo en Asturias al dar salida a los productos que los delincuentes logran con el mismo. Bares y restaurantes venden las capturas de los furtivos, obviamente sin IVA, lo que supone un fraude a las arcas públicas. Es decir, por un lado contribuyen al furtivismo al comprar pescado y caza, y por otro defraudan a Hacienda al no mediar IVA. Todos esos establecimientos que ofertan pescados del Cantábrico y carnes de caza, ¿los obtienen legalmente adquiriéndolos a pescadores profesionales –los que cotizan a la S.S. y declaran a Hacienda– y de monterías legalmente aprobadas por la Consejería del Principado? Todos pueden comprobar que no es así, menos la Administración del Principado, que nunca se ha tomado la molestia de aclarar el asunto.
¿Cómo se soluciona el problema? Con periódicas inspecciones de los bares y restaurantes, comprobando el origen de los productos, para lo que deben presentar facturas. Además, con dichas inspecciones se evita otro de los problemas que hay en Asturias, la economía sumergida, que entre la hostelería, ganadería y trabajadoras del hogar comprende el 95 por ciento de la que se desarrolla en Asturias. Economía sumergida que en el caso de la hostelería, además del fraude fiscal, es la causa principal del deterioro de la situación laboral de los trabajadores de la hostelería. Los trabajadores de la hostelería están trabajando más horas, en peores condiciones y percibiendo menor salario que hace diez años debido a que los hosteleros tienen el filón de quienes contratan sin asegurar –porque están percibiendo el subsidio del paro, o el salario mínimo, u otras ayudas por falta de recursos–, lo que impide crear puestos de trabajo estables y de calidad en la hostelería asturiana –lo que a su vez repercute en una peor imagen ante el turismo–, que ha caído en picado precisamente por el mal servicio, la pésima calidad y los altos precios que se ofertan en Asturias. Si los inspectores diesen una vuelta por los restaurantes cuando se celebran bodas y otros eventos, y por los bares de copas los viernes y fines de semana, sacarían a la luz la economía sumergida que se desarrolla en dicho sector.
Pero el furtivismo no existiría en Asturias, si además de la hostelería no contase con la colaboración de personal de la guardería del Principado y de veterinarios. Esto se demuestra en el hecho, cada vez más extendido, de quienes en las cacerías de jabalíes se quedan con las crías para criarlas en cautividad. ¿Acaso el personal de la guardería del Principado no debe controlar los animales matados y lo que cargan en sus vehículos las cuadrillas de cazadores? ¿Los veterinarios no deben corroborar que los análisis que hacen es de cerdos y no de jabalíes? Luego si no cumplen con su deber no es de extrañar que cada vez sean más los casos de quienes crían jabalíes en cautividad, lo cual es un delito del que la Administración del Principado no dice nada, ni abre una investigación interna para descubrir las manzanas podridas que hay en el personal de la guardería del Principado y entre los veterinarios. La expulsión de estos elementos de dichos cargos pondría fin a la captura y cría en cautividad de las crías de jabalíes.
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