Absurdas declaraciones
En primer lugar nadie piense que he cambiado mi actividad laboral, la medicina, por la literatura y agradezco la oportunidad que LA NUEVA ESPAÑA me brinda para expresar mi opinión. No quiero acaparar espacio en los medios de comunicación una vez más pero siento que no puedo callarme ante absurdas declaraciones sobre todo cuando éstas proceden de personas que nos gobernaron en tiempos pasados. Me refiero a las manifestaciones del señor Juan Luis Rodríguez-Vigil, ex presidente del Principado, ex consejero de Sanidad y vocal del Consejo Consultivo del Principado. En segundo lugar quiero animar a todos los que piensan como yo y que, en estos días, he podido comprobar que son muchos para que se manifiesten mediante la palabra, única arma civilizada que entiendo como útil para mostrar nuestra indignación e intentar cambiar las cosas.
Señor Rodríguez-Vigil, el pasado domingo 28 de octubre fuimos compañeros virtuales ocupando las páginas 76 y 77 de este periódico y quiero hacerle unas cuantas preguntas, aunque ya sé de antemano que no tendrán respuesta.
Voy a recordar sus palabras: «Todo el mundo sabe que las guardias médicas están hinchadas históricamente. En un momento dado dejaron de tener sentido funcional y se convirtieron en un elemento retributivo normalizado. Hay muchas guardias de presencia física innecesarias que sólo obedecen a razones retributivas». Señor Rodríguez-Vigil, ¿cómo se atreve?:
1. ¿Si usted siempre creyó que eran innecesarias por qué no las eliminó cuando fue consejero de Sanidad y presidente del Gobierno autonómico? ¿Entonces no importaba despilfarrar nuestro dinero?
2. ¿Qué guardias, según su criterio, son innecesarias? Puede que yo no lo haya entendido bien y lo que usted crea es que no deban pagarse.
3. ¿Cómo se puede mantener la Atención Continuada 24 horas al día, 365 días al año, sin guardias? Hay una opción: educar a la población para que enferme o no en función de la jornada ordinaria de los médicos y si un paciente sufre una apendicitis, un infarto, un ictus... durante la noche los médicos de urgencias le digamos: «mala suerte, a esta hora no hay cirujano, cardiólogo, neurólogo… (porque curiosamente las patologías urgentes-emergentes no entienden de horarios y tienen el mal gusto de ocurrir cualquier día y a cualquier hora del día o de la noche).
4. Probablemente usted se permita el lujo de decir semejante bobada porque el día en que usted sufra una urgencia, Dios no lo quiera, sabe que, por ser vos quien sois, tendrá un nutrido grupo de expertos a cualquier hora del día o de la noche aunque no estén de guardia e incluyendo a toda la plana mayor del hospital, para preocuparse por su salud.
También nos regaló otra «joyita»: «Como consecuencia de la brutal depresión que sufrimos, en Asturias casi todo el mundo está en situación de perder respecto a su estatus anterior». Y lo dice usted, copartícipe indiscutible en la etiología de esa depresión. ¿Cómo se atreve? O no recuerda que gracias a su excepcional gestión fuimos el «hazmerreír» de toda España? Y también le pregunto: ¿los diputados y senadores autonómicos también van a perder su estatus?
Ruego encarecidamente a los políticos en activo o no, consejeros, ex consejeros, presidentes, ex presidentes midan sus palabras o me veré obligada a solicitar ser incluida en plantilla del periódico para replicar tantas absurdeces.
Marta Belén Gómez Moro,
médica de Urgencias del HUCA, Oviedo
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