Los dañinos recortes de Cajastur
Cuando en el futuro los cronistas de prensa escriban la historia de las cajas de ahorro, seguramente resaltarán como uno de sus rasgos característicos, su vinculación a la localidad o región que los vio nacer o donde desarrollaban su labor, que se concretaba en una intensa relación con el territorio en su doble papel. Uno de ellos, era la atención bancaria y financiera a los sectores de actividad económica con las familias, los profesionales, las pequeñas y medianas empresas como segmentos prioritarios de su actuación. Y en segundo lugar, complementando esa función con una inteligente proyección social, promoviendo y financiando actividades socio-culturales que cubrían demandas y necesidades de una sociedad compleja y tornadiza.
Difícil de enumerar en pocas líneas todos los cometidos de la Obra Social de las Cajas. Basta recordar su apoyo a la educación, la apertura de aulas de cultura en enriquecedores actos formativos, la acogida que dispensaron a artistas consagrados y noveles, el apoyo al deporte, la planificación del ocio, la atención a los mayores en sus centros o una silenciosa ayuda a tantos pueblos y aldeas para colaborar en las fiestas patronales y romerías que mantenían vivas sus tradiciones. Las Cajas impulsaron la enseñanza y la investigación; la asistencia social, la mejora del medio físico rural y urbano y, concretamente en el caso de Cajastur, contribuyó decisivamente a la configuración del paisaje asturiano, adquiriendo un protagonismo económico y social que evitó la exclusión financiera y cultural de la población.
Las cajas han cambiado como entidades financieras y sus fundaciones como Obra Social y Cultural se han quedado sin recursos para mantener las promociones socioculturales. Y una de las consecuencias es el semicierre de centros --en Asturias hay varios ejemplos--, y el final de las actividades que promovían y patrocinaban.
Cuando por cuestiones de rivalidad financiera se decidió modificar el estatuto de las cajas y pasar al de los bancos, se pometió a la opinión pública que ello no iba a afectar en lo que era el papel diferenciador de las Cajas de Ahorro. Y así lo han creído numerosos impositores. Pero parece que no ha sido así. Gran número de ellos que hacían uso diario de las instalaciones y los diferentes juegos no han quedado en la calle, pero sí en la acera. O sea, a la intemperie.
De buenas a primeras parece que nadie recuerda que los consejos de Administración estaban atiborrados de políticos de todos los colores sin excepción procedentes de las cotas de poder que tenían las entidades fundadoras o patrocinadoras de las mismas, casi siempre Diputaciones, Ayuntamientos, Consistorios, etc. Estos políticos se repartían proporcionalmente su representación y puestos ejecutivos de primer nivel sabiendo de banca y del complejo sistema financiero lo mismo que de la cría del vencejo de América del Sur, porngo por caso.
Resultado. Esta gestión al frente del dinero depositado por los clientes confundiendo el pasivo de la entidad, ha permitido tirar el dinero de esas instituciones sin mucho control. Se han financiado obras faraónicas, polideportivos en pueblos de escasamente 500 habitantes, puentes a ninguna parte, urbanizaciones imposible, y por el último, para desgracia de infinidad de impositores engañados, hipotecas canguro al primero que pasara por la puerta con tal de aportar una simple fotocopia de nómina, que incluían piso, coche y hasta viaje de vacaciones.
Por otra parte, no se pueden olvidar las fabulosas nóminas que aquellos consejeros de pacotilla se pusieron para sí. ¿quiénes son pues los culpables de la situación a la que se ha llegado?
Cajastur, sí se ha ido la Obra Social y Cultural, pero muchos pequeños impositores se preguntan, ¿se han quedado todavía las dietas y los momios?
.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

