Breve historia de la crisis del PSOE
En casa éramos socialistas, eso era así.
¿Qué significaba para una niña ser socialista? Ser socialista era ser como mi padre, así de sencillo. Él fue el primer socialista que conocí. Ser buena persona, honrada y trabajadora, buscar el bien común, aunque no te beneficie en nada o incluso te perjudique. Eso era ser socialista.
Tarareaba la Internacional en el autobús de camino al colegio, me resultaba pegadiza. La ponían tanto en esas “fiestas de prao“ a las que acudía a hombros de mi padre…”mitin” lo llamaban.
Mi padre nunca nos hablaba de política, no hacía falta. Formaba parte de su vida, como yo. Así que la política y yo convivíamos. Me encantaba ver debates, ¡si veía hasta "La Clave"! Es increíble la cantidad de cosas que un niño es capaz de entender y analizar de “el mundo de los mayores”.
Mi padre tenía su trabajo y, como la política le gustaba tanto, había sido elegido para ir al Ayuntamiento de Oviedo a trabajar para los demás. “Concejal”, le decían. Él era del grupo que había perdido las elecciones y tenían que vigilar que el Alcalde (que era un hombre entrañable, aunque discutiera con mi padre) hiciera las cosas bien.
De repente, un día, ¡llegó a casa con unas pegatinas en las que salía su foto! Eran para la campaña a la Alcaldía de Oviedo. No sabía yo si eso sería gran cosa pero… ¡tener pegatinas con tu propia cara!, eso sí que me hizo sentir orgullosa.
Una tarde, mi padre llegó a casa con una cara que nunca olvidaré. Una mezcla de incredulidad, desesperación, angustia, injusticia, impotencia… No dijo ni una palabra. Él ya no era el candidato. Lo iba a ser otro que tenía nombre de calle. Pero… ¿quién era ése? ¡Si el que salía en las pegatinas no era él! ¡Qué tramposos! ¿Cómo podían? Le habían hecho una encerrona en toda regla. Había que contarlo a todo el mundo, que supieran lo que había ocurrido. Había que explicar por qué ya no era el candidato a la Alcaldía de Oviedo. Pero entonces mi padre comenzó a hablar de “el partido”, ese ente todopoderoso que estaba por encima del bien y del mal al que él no podía perjudicar. Se sacrificaba, sin más. Yo no era capaz de entender aquella actitud. Pensé que eran cosas de mayores. Yo sólo era una niña, quizá no fuera simplemente lo que a mí me parecía: una trampa y traición como una casa. En el patio del colegio no me hubieran durado ni un recreo esos tipos.
No tenía 10 años y ya había aprendido cómo se las gastaban los políticos. No tenía 10 años y la política ya me había defraudado. Desde aquel día mi padre y yo acabamos discutiendo siempre que hablamos de “el partido”.
Han pasado más de 30 años y, por desgracia, el tiempo me ha dado la razón. A cambio, el tiempo ha puesto al “SOE” en su sitio, en el que se merecen los que llevan manejando el cotarro durante las últimas décadas: a la altura del betún. Un resultado electoral vale más que mil palabras.
¿Por qué escribo estas líneas ahora? Porque creo que es ahora o nunca para el PSOE. Nos está pasando por delante el tren del cambio y la renovación, el tiempo de ser los socialistas que ellos no han sido. Han utilizado nuestro nombre e ideales en beneficio propio y nos han desprestigiado y avergonzado durante años.
Hago un llamamiento a todos los afiliados y simpatizantes que piensen que aquel primer socialista que conocí es el verdadero. Que ese socialismo, el de darlo todo a cambio de nada, simplemente por la satisfacción de hacer lo que uno cree mejor para los demás, es el que nos hizo afiliarnos. Muchos hemos seguido afiliados sin saber por qué, estaba claro que no nos sentíamos representados. Quizás éste sea el momento de “utilizar” nuestro carné.
Los días 5 y 6 de noviembre se votan (probablemente ya se hayan votado cuando publiquen estas líneas) unas listas. Mi padre, que no escarmienta, ha decidido ir en la que no está bien vista por “el partido”. Seguramente no saldrá elegido, pues siguen estando los de siempre moviendo los hilos y aún no hemos tenido margen para ponerlos en su sitio.
Después de más de 30 años la rabia que sentí el día que dejó de ser candidato se ha transformado en orgullo. Orgullo de saber que no es como ellos, nunca ha sabido estar a la “altura” de ciertos “compañeros”.
Hace unos días escuché a un socialista en la televisión y me emocioné. Era como los socialistas en los que yo creía de pequeña. Luego pensé: “Es demasiado bueno para que lo dejen llegar a mucho más de lo que le han permitido”. Aunque, ¿quién sabe?, igual ha sido una señal…. Era Odón Elorza explicando que la actual crisis del PSOE no era fruto de Zapatero+crisis económica. La crisis del PSOE había comenzado hacía tres décadas.
Era cierto, la crisis del PSOE empezó con cosas como elegir como Alcalde a alguien que no había salido en las pegatinas. Con cosas que una niña no podía entender….
P.D. 1º: mi mayor respeto y simpatía a los afiliados y simpatizantes que, como yo, no han de darse por aludidos.
P.D. 2º: si yo fuera del PP, estaría rezando para que todo siga igual en el PSOE.
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