¡Alto! ¡Esto ha sido una movilización europea!
Y con gran éxito, si a la manifestación de Gijón de este 14N se refiere (y a las 12 de la mañana). Se escucha a los medios de comunicación, y parece que lo relatan es la representación de un espectáculo partidista, se olvidan de que es la empatía, con millones de europeos que lo pasan mal, de otros millones de europeos que aún tienen capacidad para movilizarse. No he escuchado por ningún medio de comunicación referirse a esta movilización como una convocatoria de la Confederación Europea de Sindicatos y apenas figuran las noticias sobre lo que acontece en Portugal, Italia, Grecia, Francia... ¿Por qué? ¿No interesa saber la interpretación que de esta llamada a la movilización se ha hecho en esos países? No, parece ser que no, aquí, cuando muchos huelguistas se movilizan contra los recortes del bienestar que se nos están imponiendo desde instituciones europeas (o no tan europeas) con la falta de democracia que se impone a Italia y Grecia dirigidas por tecnócratas, aquí lo que hace el señor Rubalcaba al frente el PSOE es manifestar que es una huelga contra el Gobierno, como si él no hubiese hecho lo mismo en el Gobierno. En la Plaza del Pueblo de Gijón, cuando unas banderas de IU entran en la plaza, hubo una gran algarabía, no hubo educación en arriar las banderías, y menos hubo adecuación. Y, ¿cuál es la adecuación de UGT-CCOO en todo esto? Ninguna, se apropian y pretender liderar y favorecer un populismo que beneficie a sus intereses sumándose a la cabeza de un descontento del que son también responsables, con 25 años (como menos) de liberados del trabajo sus dirigentes, que no tienen la vergüenza de dimitir tras apoyar todas las medidas nefastas del señor Zapatero antes de que todo se viniese abajo, así como que, interesadamente ciegos, se negaran a ver las salvajadas que se hacían en este país en las que participaron abiertamente, en colaboración con la patronal, para procurar la desertización industrial y la falta de competitividad en que estamos inmersos, con esa nefasta participación en los programas de formación permanente. Vamos: un verdadero insulto a la inteligencia y a la verdad. Y, ahora para colmo, el «aprendiz», pobre criatura carente de progreso.
Esto es una comedia de subvenciones. Si al Gobierno le molestaran de verdad los sindicatos, les quitaría la subvención. Pero como quien manda, manda, son las entidades financieras, y sus subvenciones en cascada a partidos y demás entes a los que dan créditos públicos o no, las que mandan. Acábense con las subvenciones y con lo que a ellas se destina, repártase esa cantidad entre los ciudadanos y dése un cheque a cada uno para que sea él quien lo reparta entre partidos políticos, sindicatos o patronales, o a cualquier otra entidad que deseé. ¿Cómo podéis decir que representáis a los trabajadores? ¿Quién os paga para ello? Si no fuera por el drama que millones de europeos padecen y que es mayoría en España, esto sería una espléndida comedia. No me preguntéis por quién votaré en las próximas elecciones, preguntadme a quién no votaré.
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