Doble moral
14 de noviembre de 2012, día de huelga general conjunta en Portugal, Grecia, Italia y España, en la ciudad de Gijón se hizo una manifestación a la cual acudí: empezaba a las doce en la plaza del Humedal y terminaba su recorrido en la plaza Mayor.
Había muchísima gente con silbatos, gritando sus consignas de protesta; también hubo petardos, pero todo transcurrió con normalidad, salvo el hecho aislado publicado ya en la prensa y demás medios de las detenciones habidas y los heridos. Pero eso, en comparación con el volumen de gentío que acudió pacíficamente a la manifestación e hizo su recorrido, repito, pacíficamente, e intentando reivindicar sus derechos gritando sus consignas, se puede considerar un hecho aislado que nunca debió ocurrir. Durante el recorrido había negocios abiertos, cosa que considero totalmente normal ya que la huelga es un derecho, no una obligación, por lo que condeno o no estoy de acuerdo con lo ocurrido en la confluencia de las calles Donato Argüelles y Asturias, esos hechos nunca debieron ocurrir. La huelga es un derecho que cada uno debiera ejercitar libremente, como así fue: quien la quiso secundar lo hizo, y quien no, trabajó.
Quiero poner de manifiesto la doble moral de los gijoneses, sobre todo de un barrio de Gijón, en el cual a las seis de la tarde, mientras se efectuaba la manifestación en Oviedo, había negocios de hostelería abiertos. Repito, la huelga, a mi modesto entender, es un derecho que cada uno debería ejercer libremente. Por eso mi crítica no va dirigida a esos negocios de hostelería que estaban abiertos en un día como ayer y a la hora en que una manifestación en Oviedo estaba llevando a cabo su recorrido. Mis críticas van dirigidas a los huelguistas que por la mañana me rodeaban, paseando y haciendo el recorrido de la manifestación, para por la tarde estar en esos bares consumiendo, ésa es la doble moral: ¿es una huelga general o un día festivo? La misma gente que hizo el recorrido a mi lado, delante o detrás, por la tarde estaba de folixa consumiendo sin parar en los negocios de hostelería abiertos en el barrio.¿ Para qué se hizo la manifestación? ¿Para reivindicar derechos laborales y recortes llevados a cabo por los gobiernos de los países antes citados o para reivindicar el derecho a tomar un cubalibre, una cerveza o lo que cada uno de esos señores, señoras y señoritas quisieron tomar por la tarde? Creo que de esta forma la manifestación de ayer no sirvió absolutamente para nada. Y vuelvo a insistir en que los dueños de esos locales están libres de toda culpa, pero no los que por la mañana fueron manifestantes y por la tarde fueron clientes de los negocios. Si ellos no hubieran acudido a consumir, dichos negocios hubieran tenido que cerrar.
Nos quejamos de que este Gobierno congela el sueldo a los funcionarios, les quita la paga de Navidad, nos baja el sueldo y nos aumenta las jornadas de trabajo, sube el paro y el Gobierno favorece a los empresarios para un despido más fácil y más facilidad para los ERE, pero en el bar.
Señores, ya sé que es más cómodo protestar tomando unas cañas sentados tranquilamente en un bar, incluso los hay que por diferencia de opiniones pueden llegar a las manos; pero es el momento de protestar en la calle, protestar para que nuestros hijos puedan tener la herencia que nos dejaron nuestros abuelos luchadores, no lo tiremos por la borda. ¿Qué herencia dejaremos de esta forma? Como oí decir a alguno, «el que venga detrás que arree». Yo creo que estamos tomando el camino equivocado con esta actitud del día 14 de noviembre de 2012.
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