Renta básica, ¡ya!
En un país en que se destruye empleo de esta forma, donde ya existen familias enteras en las que no trabaja ni un solo integrante de las mismas; donde no solo es que tengamos casi seis millones de desempleados, es que éstos, aunque se propusieran día y noche buscar y rebuscar dónde colocarse, sabemos que no lo conseguirán en mucho tiempo. Por lo cual, ante este drama de muchas familias, el Gobierno debe plantearse darles hasta que la situación mejore una renta digna, no solo para subsistir –la comida se da a los perros–, sino para pagarse lo más elemental de cada día, ellos y sus hijos.
De no hacerlo, solo conseguiremos destruir nuestro país, ya que la vida se hará insoportable, la inseguridad imperará por todos lados, y los dramas pasaran a formar parte del día a día. Quienes no tienen qué dar de comer a sus hijos tendrán que robarlo, con lo cual el Gobierno estará de alguna manera fraguando la delincuencia colectiva, por su insolidaridad.
Me niego a pensar que España se convertirá en un país del Tercer Mundo, pero si no conseguimos ser solidarios con quienes sufren y pasan penalidades estaremos muy pronto en ese grupo tan lejano para nosotros hace pocos meses. Nadie puede vivir cómodo, seguro y a la bartola en una isla de abundancia cuando el mar que le rodea es de miseria
¿Cómo es posible salvar a bancos con miles de millones? Y no es demagogia, es la pura y cruda realidad, y olvidarnos de las personas. ¡Seremos miserables!
Señor Rajoy, ¿qué le dice la cola de Cáritas de una ciudad cualquiera de este país que usted, inepto, se propuso gobernar? No le da asco de sí mismo, de consentir que a personas que hasta ayer tenían un empleo digno se lo arrebataran ustedes con sus políticas erradas, con despilfarros, corrupciones, especulando con el suelo, dando paso a una burbuja que aunque la veían engordar peligrosamente también les engordaba sus bolsillos y proyectos de grandeza con obras faraónicas, dejando al mismo tiempo que los especuladores financieros campen a sus anchas dejándonos a todos al borde del abismo. Por el amor de Dios, pónganse a exigir a Merkel un respiro sobre nuestra deuda, exíjanle generosidad ante las dificultades que están pasando millones de españoles; si no le pone freno inmediato, todos caeremos en la más absoluta e irremediable ruina. Y sin pensárselo tanto como con los desahucios le ¡exijo! que apruebe una renta básica para todos los que están sin empleo, o lo pagaremos todos muy pronto, por crueles e insensibles.
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