No me gusta lo que veo
No me gusta lo que veo a diario, no me gusta lo que leo, lo que oigo, lo que dicen, lo que plantean, lo que esgrimen, argumentan o tergiversan, porque día tras día sólo veo una realidad tan dura como siniestra. Ayer de noche, leyendo una noticia sobre la actividad de un conocido centro comercial, me entero de que familias enteras acudían a dicho establecimiento para poder dar de comer a sus hijos, pero en el mismo escenario se daban cita jubilados, parados, etcétera... lo increíble es que, pese a que dicho centro comercial se dedica a la venta de muebles, el incremento de la venta de comidas a bajo coste llega hasta tal punto que las ventas por este concepto ascendieron a 55,67 millones de euros el año pasado, un 23% más que en 2009. Todo ello teniendo en cuenta que han recortado sus precios, lo que significa que el volumen de comida que han servido crece todavía más.
Si me paro a pensar sobre imágenes de gente rebuscando entre contenedores de basura alimentos para poder dar de comer a la familia, negaría que eso estuviera ocurriendo aquí, porque raramente podías verlo entre personas en paro, jubilados, etcétera, en otros tiempos. Ésa era la estampa típica a la que nos tenían acostumbrados en países en vías de desarrollo, pero aquí... no. Desde luego, yo no lo vi y la imagen del «New York Times» dio la vuelta al mundo, para sonrojo del Gobierno, cuando pretendían vender la marca España.
Me acuesto con la noticia de que Suzuki cierra su factoría de Gijón, Rioglass sigue con ERE, Arcelor amenaza con acogerse a la reforma laboral y Hunosa, gracias a la gran gestión realizada por el canario y la presidenta de la empresa pública, ve cómo el riesgo de derrabe se acentúa; de momento, cien empleados de las subcontratas engrosarán las filas del paro.
Cada semana, cada día lo ves más cercano. Las imágenes y noticias que lees, ves y contrastas por radio, televisión o periódicos se personalizan en tu entorno. «Ahí trabajaba fulano», «el sobrín de tal llevaba desde que abrieron», «mengano tien dos fíos y con 57 años ahora pa ónde va»... conozco gente que estuvo o está trabajando aún en esos centros y no es nada agradable pensar que en esta lotería participamos todos... ¡boletos gratis para todos!, en una sociedad sumergida en préstamos, hipotecas, impuestos, subidas de IVA, IRPF, etcétera.
Al día siguiente, a la hora de comer, pongo la tele. Los informativos, como si de un nuevo espacio se tratara, nos notifican un nuevo desahucio, Oviedo, Madrid, Barcelona, Granada, Jaén, Valladolid.... da igual, el modus operandi se repite. Gobierno rescata al banco malo; banco malo, que recibe dinero a espuertas del Gobierno central, mediante rescate, envía a sus sheriffs para que desalojen familias enteras, pese a la oposición de vecinos y simpatizantes, ante los malos modos de las fuerzas de seguridad del... ¿Estado?... ¿Gobierno?... ¿régimen?... ¿desgobierno?... realmente no sé cómo denominarlos, porque los calificativos que realmente les dirigiría serían bastantes más contundentes, directos y proclives al improperio más arraigado en la jerga del mal hablar.
Pasan unos días y me entero por mi madre que una señora de unos 70 años acudió al médico para que le recetaran unos medicamentos y se encontró con que, según la SS (Seguridad Social; no Schutz-Staffel, de momento) no está dada de alta. Eso, cuando llevaba teniéndolo desde que nació, prácticamente. ¿Estarán pensando en liquidar antes a los jubilados?, miedo me da sólo planteármelo.
En Madrid, Esperanza (bonito nombre, totalmente opuesto a lo que nos transmiten sus decisiones) construyó en el año 2008 siete hospitales, que por su voluntad, mediante una concesión administrativa, encomendó a varias empresas la construcción de los edificios y la gestión de todo, menos lo estrictamente sanitario: administración, limpieza, restauración, mantenimiento, esterilización. Algunos me dirán que carece de importancia (no es relevante, dirían otros), pero lo sangrante es que Sanidad pagará 2,4 millones a una empresa para que supervise a las contratas... supervise... super... visa.
Las cifras del paro se disparan, pero, claro, no podemos culpar a Fátima Báñez, la que tiene un currículum laboral en blanco... bueno, por no dejárselo así, vamos a poner que fue la artífice de la gran reforma laboral que iba a disparar las contrataciones. Gracias a su gran gestión de empleo, en los dos trimestres posteriores a la aprobación de la reforma laboral del Ejecutivo del PP se han destruido unos 175.000 empleos (30.000 más que el año pasado); si nos paramos a comparar los últimos datos de contrataciones de 2012, comprobamos que los indefinidos suponen el 7,8% del total de los firmados, frente al 7,3% de los firmados en 2011... ¿exitazo?, posiblemente alguien aún tenga moral de verlo así, pero bueno, por clarificar un poco la situación. En 2011 a estas alturas se habían firmado 863.301 contratos fijos, y en el actual se han rubricado 777.640, casi un 10% menos. Pero, bueno, lo de los ERE que se reproducen como champiñones, hoy en día, posiblemente sea el reflejo de su obra maestra... no lo digo yo, según estadística, hoy gozamos de una tasa de paro que va camino de superar el 25%, pero... todos tranquilos, que nadie se me sobresalte, porque la ministra visionaria, que posiblemente se meta de todo, ha dicho que «estamos saliendo de la crisis, hay señales»... supongo que sí... manifestaciones, protestas, huelgas, encierros, pero... que nadie se altere, aquí no pasa nada...
Alejandro González Lada
Urbiés
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