Lumbreras a la vista
El pasado día 13 de noviembre me presenté a recoger un certificado a la oficina de Correos en la calle León Escosura, 2, en Oviedo. Tenía el número 29, esperé, ya que iba por el número 10, y al cabo de media hora la persona que me atiende me dice que falta el sello de la empresa. Le comunico que traigo un poder notarial para cualquier trámite con la Administración y que la empresa no tiene sello. Pido hablar con el responsable y que si quieres arroz, Catalina, no tengo forma de convencerle, su respuesta fue que a él se lo exigen y, por lo tanto, no me lo pueden dar. Por otro lado, no voy a culpar al mensajero, quiero decir al cartero, pero sí decirles a quienes tantas pegas me pusieron en la oficina que: la funcionaria, si es que lo es, debería comunicárselo a su superior y éste a su vez al suyo. En este país, nadie piensa en el ciudadano, que somos los que con nuestros impuestos hacemos que esos señores que te hacen dar tantas vueltas a final de mes cobren.
Con lo sencillo que sería con una simple circular interna a las oficinas de Correos decir que a partir de tal fecha cuando una persona acredite que representa a una empresa no es necesario el sello. No creo que el tema que nos ocupa tenga que ir al Consejo de Ministros, ni debatirse en el Congreso y, volviendo al tema del sello, recordarles que las empresas no tienen obligación de tener sello e incluso ponerlo en las facturas. Por lo tanto, esta normativa que tanto me restregó el encargado de la oficina está obsoleta.
Espero que la sensatez se imponga y tomen nota los que tienen que corregir hechos como el que explico, por el bien de todos. ¿Si estuviera en el domicilio me entregarían el certificado?
He trabajado algún tiempo en la Administración del Estado, estuve al frente del mostrador con el público y me hacían gracia algunas personas cuando te preguntaban "perdón, ¿sujeto pasivo?", y yo les contestaba "el solicitante…". ¿No sería más sencillo poner el solicitante?, las personas que no tuvimos la suerte de hacer un máster no todos somos tan lumbreras como al que se le ocurrió lo de sujeto pasivo.
Los que tienen alguna responsabilidad y cobran buenos sueldos deberían tomar buena nota de estas pequeñas incidencias, como la que ocurre en Correos con bastante frecuencia.
P. D. El día 19, cuando cumplía el plazo, llamé al teléfono del resguardo de Correos y, pregunté cuánto costaba que me llevaran la carta a casa. Un señor me dijo que cuatro euros y pico, y que si la quería por la mañana o por la tarde. Le dije que por la mañana, llegó al domicilio al día siguiente, sobre las once de la mañana. Fui testigo de su llegada y con el simple carné me fue entregada. Espero que en lo sucesivo los lumbreras que nos ponen tantos inconvenientes pronto estén en la cola del paro. Seguramente que no son funcionarios y algún partido político los puso a dedo.
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