Urbina y el Museo de Bellas Artes de Asturias
Hace unos meses me enteré del fallecimiento de Inocencio Urbina, uno de los mejores intérpretes del paisaje asturiano. Le conocí, junto a su hermano Ángel, en su tienda de bellas artes de Mieres. Sin quitar méritos a nadie, recuerdo que una vez Ángel se quejaba de que no había ningún cuadro suyo en el Museo de Bellas Artes y que a Inocencio le sobraba currículum para estar presente. En mi opinión, ahora que ha fallecido, sería un justo reconocimiento su presencia en el museo.
Recuerdo su intenso magisterio, «allanando el camino» a muchos pintores asturianos, y la visión crítica de su propia obra y de la de todos los que le pedían una opinión. En este sentido, recuerdo que una vez Ángel me soltó una frase muy a su estilo: «Al principio nosotros veíamos a Asturias simplemente verde, pero realmente los que estábamos verdes éramos nosotros».
Además de esta visión crítica y de su enseñanza, tenían un extraño don para «ver en lo oculto»: una vez les enseñé un dibujo abstracto al pastel y ellos me lo interpretaron muy correctamente, cosa que me sorprendió, pues yo pensaba que no entenderían de pintura contemporánea.
Por todo ello, creo que sobran razones para que Urbina esté presente con una o varias de sus obras en el museo.
Secundino González Gutiérrez
Turón
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