¡Váyase! Sr. Rajoy!
Apenas publicado que el IPC de noviembre, dato clave para la revalorización de las pensiones, se ha situado en el 2,9 %, el Ejecutivo, presidido por Mariano Rajoy, se ha apresurado a comunicar, sin ningún tipo de sonrojo, que los 8, 9 millones de pensionistas, que actualmente figuran en la nómina de la Seguridad Social, se quedarán sin la paga correspondiente a los 1,9 puntos que debería compensar la pérdida de poder adquisitivo, lo que, a su vez, lastra la cuantía de las pensiones a cobrar durante el 2013, al no incorporar en las mismas esta desviación.
La carta que la Ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, envió a todos los pensionistas, con fecha 3 de enero de 2012, en la que comunicaba un incremento de las pensiones del 1 % para el ejercicio 2012, garantizaba la compensación por la desviación que pudiera producirse con respecto a la evolución real de la inflación, asunto que, por otra parte, recoge la vigente Ley de la Seguridad Social y que, incumpliendo todos los procedimientos establecidos, necesariamente deberá ser modificada. El propio presidente, en el pasado mes de septiembre, declaró que el tema de las pensiones era una línea roja que no iba a cruzar, y varios miembros del Gobierno, aunque sin muchas concreciones, se han venido manifestando en el sentido de que, en esta materia, se cumpliría la Ley.
A este respecto, conviene recordar, que el bueno de Rajoy reprochó agriamente al anterior Ejecutivo de Zapatero que hubiera incumplido la Ley de actualización automática al congelar las pensiones en el 2011, alegando que se podría haber conseguido ese mismo ahorro por otros caminos mucho más razonables, sin dañar los intereses de este sensible colectivo, cosa que él no haría nunca. También, en esta misma línea, es importante rememorar el debate electoral que sostuvieron Rajoy y Rubalcaba, en noviembre de 2011, en el que, hablando de incumplimientos sobre promesas electorales, el primero le espetó al segundo, de forma literal, lo siguiente: Yo lo que no llevo en mi programa, no lo hago.
Con las pensiones, el Gobierno ha roto la última gran promesa electoral que, en materia económica, le quedaba por incumplir, lo que unida a otras, tales como la subida generalizada de impuestos directos (rentas del capital, IBI, IRPF, etcétera), el aumento del IVA, el incremento de tasas universitarias, copago sanitario y un largo rosario más, deslegitiman, de facto, a un Ejecutivo que ha tomado el poder basándose en el engaño.
Por todo lo expuesto, tanto los pensionistas, como una gran mayoría de los ciudadanos de este país, damnificados por la deriva de quienes les está gobernando, quedan sobradamente justificados a proclamar, de igual manera que tan machaconamente lo hizo Aznar con Felipe Glez. ¡Váyase! Sr. Rajoy. Es innegable que la situación del país no está para muchas alegrías, pero aún quedan líneas de ahorro que, por falta de coraje político, no se han tocado, sin tener que recurrir siempre a los más débiles; a poner la penitencia a quienes están libres de pecado.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

