Revalorización de las pensiones
La decisión del Gobierno de Rajoy de no proceder a la revalorización de las pensiones en 2012 está hecha con premeditación, alevosía y sin nunguna sensibiliad social, a pesar de que pongan cara de penita cuando lo justifican.
¿Cómo se puede llamar a estar mareando la perdiz durante los últimos meses, contradiciéndose unos a otros, pero dejando caer que las pensiones de ninguna manera se iban a ver afectadas por los recortes? Simplemente, de trileros y caraduras.
Porque encima de lo que se maquilla el IPC con una bajada interesada de los combustibles no reflejando el incremento real de los productos de alimentación y básicos, que son los únicos que hoy en día una población azotada por la crisis puede consumir, se espera a pasar los comicios autonómicos para dar una patada más al caldero social.
Porque ya llueve sobre mojado. Implantan una reforma laboral de la que tenemos que esperar hasta no se sabe cuándo para que dé sus frutos, porque hasta ahora sólo ha servido «para limpiar» las empresas y aumentar de manera descontrolada el desempleo, sin ninguna perspectiva de darle la vuelta a los datos.
Terminan descapitalizando la ley de la dependencia certificando su desaparición. Implantan el «copago» en los medicamentos para los jubilados y pensionistas, como si de ellos dependiese el gasto farmacéutico, cuando está demostrado que existe un gran negocio mercantil detrás de los laboratorios y «sus colaboradores».
Se están puliendo la sanidad y la educación pública primando sus negocios familiares y de casta a través de la privatización de servicios y conciertos. Con los recortes, ajustes y reformas que se han aplicado a los trabajadores, pensionistas y ciudadanos en general de este país, se ha roto el pacto constitucional.
No sé si es cuestión de pedirle sentencia al TC, pero esto no es lo que nos habían prometido, por lo que habíamos luchado, las razones para hacer una «transición modélica» y dotarnos de una monarquía parlamentaria que nos está dejando sin trabajo, sin vivienda, con una sanidad y educación deficientes, un Estado social reducido, con las pensiones como único soporte económico familiar y en claro deterioro, una juventud sin horizontes ni alicientes, etcétera.
Alguien debe poner coto a esta situación que nos está llevando a un desencanto general, una rabia contenida, una frustración enfermiza, un campo de cultivo para cualquier cosa. Pero que sea pronto...
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