La España miserable
Camino frecuentemente por la calle Fray Ceferino, y de soslayo miro alguna información que suele haber en los bajos de la Casa Parroquial de San Juan el Real. Nunca me paro, porque adivino aproximadamente, los mensajes que envían a ciertas personas, relacionadas con el alcohol, el juego o la droga. Un día de estos me acerqué a una fotografía, que ya hace tiempo permanece expuesta, y sentí curiosidad por verla de cerca. En dicha foto, se ve a una mujer, joven, apuesta y bien vestida aunque con principios de desaliño, en el ya bastante usado abrigo, mirando con disimulo el interior de un contenedor de basura; debajo una leyenda, que dice: «podrías ser tu». Era un anuncio de «Caritas», donde se solicitan donativos, o colaboradores, para tan grande obra social. La fotografía, con la expresión de la mujer y su actitud, es desgarradora, a mi me impresionó. Así y todo, alguien por ahí dice que Caritas y de algún colaborador, en millones, lo impublicable. Para que algunas personas con un mínimo de sentimientos, no valoren todas estas cosas, que están relacionadas con una palabra «solidaridad» con los más necesitados. Como casi siempre, de izquierdas, que paradoja, no admiten la competencia, ellos que se dicen los reyes de tan magno adjetivo. Parece que no saben ni lo que significa dicha palabra.
Más abajo, en la Plaza de Primo de Rivera, supongo que aún se llamará así, nunca se sabe, estaban dos «abuelos» despidiéndose, porque decían tener que ir a buscar a sus nietos a la salida de la escuela. Más adelante, en General Elorza, una señora mayor, en edad de ser abuela también, le decía a otra tener prisa, porque estaban al llegar sus nietos y aún no había acabado de preparar la comida, para cuando llegaran del colegio, pues iban todos los días a su casa a comer.
Conversaciones habituales en cualquier calle de Oviedo. Pensionistas o padres mayores y abuelos más mayores aún, con más cargas añadidas a sus, en algunas ocasiones, las más miserables pensiones para estos tiempos que vivimos.
Y pensando un poco más, yo diría que una gran parte de las cargas de esta crisis la padecen los abuelos y Cáritas, mientras los informativos de todos los días son encabezados por casos de corrupción.
Y el «cuentanubes», ¿ qué dice?, o el Rubalcaba, o la protectora de los pobres, según ella, yo siempre creí que era la madre Teresa de Calcuta, pero la Pajín, al parecer también se sube a ese «carro». Por cierto, ahora desaparecida, entre otros, de la escena política, me parece que será por aquello de «tierra, trágame»; o esos grandes valedores de los trabajadores y de los pobres, Llamazares, o el Cayo ese, o el asaltador de supermercados, al que no cito por coincidir en su apellido con un magistrado, digno de mi admiración; o a ese otro alcalde andaluz que también subvencionó viviendas sociales y metió en ella a todos sus... parientes, faltaría más. O presidentes de comunidades autónomas, con sus subvenciones, sus ERE. O cajas de ahorros con déficits alarmantes. Cuando entran los políticos en ellas... malo.
Aquí tenemos, en Asturias, a nuestro ex, que parece ser que sigue cogido a la teta, qué barbaridad de años de vida política, al paso que lleva va a durar en esto más que... Franco.
El Cándido ese, me parece que los cándidos somos nosotros; yo, de momento, en cuanto sale en la pequeña pantalla y dice eso de... compañeros y compañeras, apago la tele, no tengo ninguna obligación de soportarlo, que lo sufran sus compañeros. Cuando creo que ya acabó, vuelvo a conectar el aparato, veo gesticular al llamado camarada Toxo, vuelvo a desconectar y corro en busca del Lexatin, por aquello de la depresión a que me someten estos individuos, con su presencia en la pequeña pantalla y sus decimonónicos discursos.
¿Y la huelga?, por fin, quién la ganó, yo opino que más bien los del jamón, y la perdieron los de siempre, los de los lunes al sol. Desde luego, solución, ninguna para los que las están pasando canutas para llegar a fin de mes.
Esto es una vergüenza nacional, hay más casos aquí, infinitamente más, que en todos los de Poirot. En fin, que todo esto se queda en la solidaridad, de la que tanto cacarean los de izquierdas, de los abuelos y Cáritas, con esa legión silenciosa de colaboradores de todas clases.
Mientras tanto, tertulias de economistas, políticos, periodistas, unos defensores y otros detractores, pero no se ve en estas reuniones solución alguna, pues uno es predicar y otro dar trigo; la gente ya está harta de tantas soluciones de «boquilla». Aquí todo el mundo arregla todos los problemas que padecemos, y los que padeceremos, el tiempo será testigo. A propósito de todo esto, ¿dónde están los intelectuales?, los de verdad, que no colocan en su lugar a todos estos políticos, los del poder y los de la oposición. Y, por favor, que alguien salga de una vez en la televisión para explicarnos de una vez por todas qué pasa en España sin paños calientes.
Ahora me voy, no vaya a ser que se me pase la hora de consulta con el psiquiatra.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

