La neolengua del Consejero
En el número de LA NUEVA ESPAÑA del domingo día 25 de noviembre apareció una columna suscrita por el impagable consejero de Sanidad del Principado de Asturias.
En ella, invocando previamente a Orwell, se lanza a hablar de la neolengua. Con su inveterada propensión a ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio arguye que, en el actual conflicto sanitario, se recurre a palabras vacías (equidad, sostenibilidad, accesibilidad...). Y que, ¡pásmense!, cuando él las pronuncia, esas palabras adquieren verdadero contenido. No se ocupó, en cambio, de locuciones de su exclusivo diseño que han saltado al ruedo desde el pasado mes de agosto: espacios de diálogo, nichos (¿?) de ineficiencia, etcétera... Se conoce que son prodigios de academicismo: no resulta «moderno» decir posibilidades de diálogo, lugares de bajo rendimiento, etcétera... También pasó por alto su recurso reiterado a eso de «empresas vinculadas al conocimiento» (¿?) ¿Acaso una fontanería no está vinculada al conocimiento? Resulta criollísimo comprobar que lo empleó con más vehemencia que nunca un poco antes de conocerse la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el asunto de la exclusividad. Cuando se conoció dijo: «Otra cosa es lo que yo opine», como si lo que realmente pusiese en duda fueran... los conocimientos jurídicos de los magistrados que la dictaron. Modestamente, lo que me cuestiono son las convicciones democráticas y el respeto por la división de poderes de que hace gala el Consejero cuando anuncia que «acataremos la sentencia». ¡Prodigioso!
Como por la boca muere el pez, tampoco está libre este nuevo Noam Chomsky de que algún lector le recuerde que en la Junta General del Principado, hace menos de un mes, contestó a Alfonso Román de esta guisa: «... pero ¿entonces usted opina que, cuando hay una huelga, la Administración lo que tiene que hacer es ceder, y punto y se acabó?». Creo que este lenguaje es adecuado para la barra de un chigre, pero no resulta edificante en «sede parlamentaria» (como les gusta decir a los neodemócratas). Por supuesto, tiene poco que ver con la corrección lingüística el uso espurio que hace de la preposición desde: «Nosotros, desde el Gobierno de Asturias...». Pero, donde realmente se supera don Faustino es en el subtítulo del artículo. En boca de numerosos directivos me han ofendido el oído infinitivos inexistentes: precarizar, priorizar... Tan machacona se ha hecho su utilización que he llegado a familiarizarme con ellos. Cada poco tiempo acudo al DRAE para ver si han sido incorporados a él. No creo que «jibarizar» corra esa suerte. Tampoco lo creo del sustantivo ineficiencia. Me parece extremadamente difícil que la RAE añada, a las dos acepciones que contempla para «nicho», la que implícitamente preconiza el Castelar que nos ha tocado en suerte.
Se acerca la fiesta de los Reyes Magos. Señor Blanco, ¿por qué no acude a su librería habitual en busca de una edición reciente de «El dardo en la palabra»?
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