Generación whatsapp, futuros emigrantes
Pensábamos que el siglo XXI, en el que nos tocó vivir, era el tiempo de la modernidad, pero se repiten, cada día más, fenómenos que ocurrieron en siglos pasados y que los asturianos conocemos bien. Mi abuelo me contaba y recontaba su viaje a Alemania cuando tan sólo tenía 17 años (los mismos que yo tengo). Él se fue obligado por circunstancias que yo no entendía, sin ninguna formación ni profesión. Se fue a buscar un trabajo para sobrevivir y a ver si conseguía ayudar a sus padres y hermanos a hacerlo también. Cuando me contaba la historia, lo hacía sin añorar el pasado y mostrándose muy orgulloso de haber conseguido sus objetivos cuando se marchó, pudiendo volver y formar una familia en su querido Oviedo. Inculcó a sus hijos la necesidad de una buena formación para labrarse un futuro y que no se vieran obligados a emigrar como él. Siempre decía: «A mí me fue bien, pero a otros, mejor ni acordarse». Cuando definitivamente se fue creía que sus nietos no tendríamos que pasar nunca por esa situación, pero creo que se equivocaba: ¿quién iba a pensar que en el siglo XXI los jóvenes tendríamos que volver quizá a Alemania para buscarnos la vida? Como en aquellos años se les decía a los jóvenes «tienes que ir a la escuela y aprender mucho para que luego te vayas a América», hoy nos dicen que tenemos la obligación de estudiar, formarnos en todo lo que podamos y, sobre todo, titularnos en idiomas, porque nuestro futuro estará en los mismos lugares a los que se vieron obligados a marchar muchos jóvenes como mi abuelo. Se están utilizando algunos argumentos que vienen de lejos, concretamente de hace siglo y medio, aunque estemos ante situaciones históricas bien distintas. ¿Qué creíais, que la generación del whatsapp estábamos a años luz de nuestros abuelos? En algunas cosas sí, pero en lo importante nos parecemos mucho. Tendremos que pedir que nos recuenten sus viajes para ir haciéndonos a la idea. Es muy triste, pero pensemos que nosotros emigraremos con un título en una buena maleta, viajaremos en buenos medios de transporte, en buenas condiciones higiénicas y, en el mejor de los casos, respaldados por nuestros padres, que tuvieron la suerte de poder buscarse la vida en su país. Padres que oyeron las mismas historias y que podían pensar que eran situaciones que quedarían en los libros, pero que sus hijos tendremos que actualizar con nuestras experiencias. Espero que nuestros hijos puedan vivir y trabajar en su país, que deseo sea España, al que un día volveremos y, como le ocurrió a mi abuelo, formaremos nuestra familia.
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