¿Hasta cuándo, señores médicos?
Leo con estupor en LA NUEVA ESPAÑA el relato de Ángel Mario Díaz, marido de Carolina Espina. La mujer, que está enferma de cáncer y tiene metástasis, lleva tres meses esperando que la operen. Por fin le dan cita para ser intervenida el 19 de diciembre. Ella, alegre, lo anuncia a sus amigas. Y resulta que la devuelven para su casa sin haber sido operada. Todo por la huelga de los señores médicos.
Pido a cualquiera que haga el esfuerzo de ponerse en el lugar de Carolina Espina y de su marido a ver qué es lo que se le pasa por la cabeza. No estamos ante un caso aislado, porque yo también tengo amigos y conocidos que han pasado por situaciones similares aunque, por fortuna, menos graves. Y, claro, la pregunta es ¿hasta cuándo vamos a tener que aguantar semejante desfachatez? Los médicos, como cualquier otro hijo de vecino, tienen derecho a pelear por sus condiciones de trabajo, pero no por sus privilegios.
Porque estos señores no defienden una sanidad pública mejor, sino sencillamente un estatus profesional privilegiado, con sueldos y descansos muy pero que muy por encima de la media. Y si no, que se hagan públicos. Pero, ¿no se les cae la cara de vergüenza? Hay que carecer de cualquier sentimiento de humanidad para citar a una enferma de cáncer con metástasis y mandarla a casa sin operar. Es indignante. Yo pido que estos comportamientos sean castigados como merecen, con toda la fuerza de la ley y con las sanciones que sean necesarias. Porque, realmente, no hay derecho. ¿Por qué no actúa la fiscalía?
Dolores Rico Piñeiro
Oviedo
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