Doce sabios para Asturias: ¿analfabetos el resto?
Si no fuera porque la noticia salió a la luz pública cuatro días antes del 28 de diciembre, hubiese pensado que se trataba de una inocentada. El organigrama político del Gobierno de Asturias es lo único que no ha sufrido recortes. Sin embargo, para el presidente Fernández no parece que sea suficiente. Ahora saca de la chistera (nunca mejor dicho), un conjunto de prohombres, ilustrados e ilustres, tan discretos como conocidos que, no obstante de su sabiduría, permanecieron agazapados en los primeros momentos de la tempestad. Cuando el cielo se iluminaba con el rayo amenazante, cuando tan sólo nos quedaba cerrar los ojos y los oídos, a la espera del trueno, los doce sabios permanecieron impasibles.
Por aquel entonces, el presidente Areces no creyó conveniente el reclamo de estos rescatadores, no. Areces se bastó él solo para, desatendiendo sus más elementales obligaciones de gobernante, seguir engordando su ego, sin apenas despeinarse. ¡Qué sabios, ni qué sabios! Para sabio yo, habrá pensado el profesor Areces.
Sin embargo, la humildad del presidente Fernández deja entrever otra actitud. Del dejadme solo de Areces, pasamos al todos para uno. O lo que es lo mismo doce para uno. En fin, no estaría mal, y lo daríamos por muy bien empleado si, este conjunto de apóstoles, contribuyeran a sacarnos del abismo; ayudaran a reducir la sima de los 110.000 parados en que Areces y Graciano Torre nos han metido, y en definitiva, el despilfarro y la corrupción de tantos cientos de millones de euros emboscados en no se qué fondos mineros aflorasen en beneficio de Asturias.
No obstante y como quiera que sea, nos acucian las dudas. Si el presidente Fernández precisa el rescate de estos doce sabios, ¿para qué sirven, entonces, los consejeros, para qué los directores generales; para qué los jefes de servicio; para qué tantos observatorios, consejos económicos, consejos de administración de las empresas públicas, para qué los jefes de gabinete, para qué los comunicadores oficiales, para qué el IDEPA, para qué el Consejo Económico y Social, para qué los agentes sociales, para qué el delegado de Asturias en Madrid, para qué la Delegación de Asturias en Bruselas, para qué nuestro súper eurodiputado socialista Antonio Masip, para qué nuestros diputados en las Cortes, para qué los diputados autonómicos y sus respectivos gabinetes, para qué la Presidencia de la Junta del Principado con su fontanero Pedro Sanjurjo al frente, para qué, para qué ... para qué carajo?
¿No será que las más de las veces para político vale cualquiera. No será que para ello, en demasiadas ocasiones, basta con ser parte del aparato, o de la endogamia política, sin preparación alguna? Pues nada, bienvenidos los doce sabios, adelante con sus recetas. La mayoría del resto, mejor que se dedique a otro asunto. Si sabe. ¿No?
Félix Martín Martínez
Oviedo
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