Nuestra generación también es responsable
Todos los días aparecen cruces de acusaciones sobre los causantes y responsables de la actual situación socio-económica que padecemos. Sin el menor ánimo de eludir ningún grado de la enorme responsabilidad de nuestros políticos, sindicalistas y empresarios, los otros ciudadanos, los trabajadores, tenemos que repasar nuestras acciones en los últimos años y poder ver reflejadas en ellas nuestra parte de culpa, (no me atrevo a fijar ningún porcentaje), sobre la realidad que estamos viviendo.
- No olvidemos que en las múltiples negociaciones colectivas nunca se habló de futuras generaciones. Todo se limitaba a objetivos a corto plazo (uno, dos o tres años), justo la duración del Convenio.
Pero profundizando, debemos contestar a la pregunta ¿de donde salía el dinero para los gastos generados por?:
- Engordar el monto de la prejubilación con jornadas festivas y tajos más peligrosos en los últimos meses de vida laboral.
- Acogerse a un contrato relevo incumpliendo los objetivos para los que fueron creados.
- Eludir el impuesto de lujo al comprar el coche, matriculando el mismo a nombre de un pariente con minusvalía.
- Faltar al trabajo para asistir a la feria anual de ganado que se celebra un día laborable en cierto pueblo cabecera de la comarca.
- Regalar la prenda de trabajo, esa que a veces luce el campesino cuando cruzas nuestras vegas o incluso los campos de Castilla o de Extremadura luciendo el anagrama de alguna empresa asturiana (con incertidumbre de futuro al día de hoy).
- Acopiar todo aquellas herramientas que cuando cruzas paseando cualquier pueblo asturiano y ves aflorar tras la puerta de una antigua cuadra, de uno de esos hórreos horriblemente tabicado o de una cochera,(tal parecen el taller de un gran premio de Formula-I). Herramental en ocasiones aún sin estrenar y proveniente del almacén de alguna de nuestras, en su día emblemáticas Empresas asturianas, hoy tristemente en fase de cierre
- Encontrarse con un trabajador en el futbol de Copa, un miércoles a las ocho de la tarde y presumiendo de que dejó unas horas antes su puesto de trabajo.
- Fabricar cantidad de llagares domésticos, portillas y cierres durante los turnos de noche en muchos de nuestros talleres asturianos, alguno de ellos ya cerrado al día de hoy.
- Expresarse con la frase Para que vas a comprar guantes de trabajo, te los traigo yo. (y al cabo de unos días llega con un pack de 6 uds. (porque en el Almacén están así).
- Presumir de que cuando tengo cacería, o en la época de siega voy y saco la baja en la SS.SS.
- Conseguir que para que me coincidan las vacaciones con las de mi conyuge saco la baja por un mes y al cabo del mismo saco el alta y disfruto las mÍas.
- Aprovechar el tiempo de asueto, en términos vulgares del bocadillo, (concedido por una limitación horaria determinada, para romper con la rutina de una jornada continua y descansar de la misma), y se van de compras al supermercado, a su propia casa a poner la lavadora o la comida, o incluso para irse a la pelu.
- Fotocopiar los apuntes e incluso libros en los centros de trabajo. Frase: "No, deja, ya te hago yo copias en la oficina".
- Usar el teléfono de empresa para llamar reiteradamente a casa, paralelamente a cada una de las fases de la vida cotidiana de una criatura, para preguntar: si ya se ha levantado el niño, si ya hizo del cuerpo, si ya desayuno, si ya eructo, etc. etc.
- El uso de Internet para distracción y entretenimiento durante la jornada laboral.
- Etc., etc.,etc.
La respuesta global para todos los casos es muy simple, el dinero aplicado para cubrir las mencionadas situaciones sale de nuestros propios bolsillos; sí de los bolsillos de todos los ciudadanos..
Tristemente esas y otras acciones similares se vienen reflejando en nuestra Comunidad y son los vicios de una etapa, de una generación egoísta, que cubriéndonos con un velo hizo que en las últimas décadas no nos preocupásemos, ni de los jubilados de aquella época, (que en la mayoría de los casos si que lo estaban pasando mal), ni de los jóvenes a los que actualmente les toca recolectar los frutos de nuestras siembras.
Esperemos que sirva de lección para que la presente y futuras generaciones no caigan en los mismos errores y sepan administrar y no malgastar el dinero de todos, a la vez que dirijan sus miras a unos plazos más largos.
Con plena confianza en la actitud responsable de nuestros jóvenes, con la esperanza de que entre otras muchas de las acciones a las que se están enfrentando contemplen la de desarraigar todos esos males sociales que les hemos dejado. Feliz Año Nuevo para todos.
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