En defensa de la sanidad pública
Soy un enfermo de cáncer en la laringe; cuando te enteras no lo quieres creer, luego ya te aferras a todo, a lo que sea. Yo en mi caso soy cristiano practicante (un poco de los que se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena). Pero llegué a la planta del hospital, donde iba a pasar toda mi estancia, y no me quedó más remedio que creer, que si hay Dios y muy bueno lo encontré en todas estas personas que día a día luchan por nosotros (los enfermos) y que con su buen hacer nos salvan la vida físicamente pero, muchísimo más importante, anímicamente, que es lo que de verdad nos cura y que así nos alegran a pasar por todo esto de la mejor manera posible. Son personas de carne y hueso que nos hacen la vida más feliz aquí, teniendo horarios abrasivos para ellos (los turnos, las noches) y todavía a causa de las malas gestiones de los ineptos de turno tienen que sufrir en sus carnes pérdidas de poder adquisitivo, cuando son padres y madres de familia y como a la gran mayoría les cuesta subsistir hasta fin de mes
¡Señores!: aquí en la sanidad los recortes se deben hacer de otra forma, no todo sobres las mismas personas; administren ustedes mejor y no gasten tanto, pues con tanta burocracia (viajes caros, coches oficiales, excesivos cargos superfluos, etcétera, etcétera) nos están destrozando la Seguridad Social, que es la riqueza más importante que nos queda a los pobres, y si no hacen caso, y esto se hunde, mándennos para Cogersa directamente. La pena es que eso a la mayoría de ustedes no les va a tocar, pues están forrándose bien de cuartos, y algunos, incluso cogiendo lo que no les corresponde.
Reflexionen como adultos que son y para estas fechas dennos una alegría, mostrando un cambio de actitud. Soy un enfermo dolido con el sistema que están imponiendo a estos profesionales selectos y humanos que regalan amor, salud y bienestar, más que con mi propia enfermedad, que afortunadamente no es de las peores.
Ojalá algunas personas se den por aludidas y les hagan pensar estas fechas en las que estamos y no tenga que volver a ver cómo entre compañeros tienen que pedirse material de una planta a otra por escasez de medios (qué lástima de despilfarros pasados)
Un paciente de la 3.ª planta izquierda-izquierda de la residencia sanitaria nuestra Señora de Covadonga (Otorrinolaringología)
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