ITV... ¿nuestra seguridad o nuestro bolsillo?
Llevando muchos años en la profesión de conductor de camiones, a estas alturas de la vida no me tendría que asombrar por nada, ya que, como dirían nuestros mayores, uno está de vuelta de todo.
Pues sí, amigos míos, aún me sonrojo y me siento indignado por las cosas que aún acontecen.
Por mi profesión tengo y debo llevar mi herramienta de trabajo, el camión, en perfecto estado, tanto mecánicamente como en cuanto a elementos de la carrocería y visuales se refiere. Esto es: realizando el mantenimiento adecuado para que todo funcione perfectamente.
Y una de las maneras de preservar esa garantía es la inspección técnica de vehículos, comúnmente llamada ITV, por la que tienen que pasar todos los vehículos a motor a partir de ciertos años en circulación. Sirva de hecho que me parece más que razonable dicho cometido, ya que es una forma para evitar que el desvencijado parque automovilístico que hubo en este país no pueda viajar por cualquier vía, con el peligro que supondría para el resto de los usuarios.
Pero de unos años hasta nuestros días, la pregunta es obligatoria: ¿nuestra ITV es para paliar y preservar nuestra seguridad o simplemente un mero instrumento recaudatorio?
Sirva como ejemplo mi propia experiencia. Poseo un camión con caja isotérmica refrigerante debido a la naturaleza del producto que transporto. A lo largo de casi trece años, los que posee el camión, he revisado y mantenido el mismo, con la sustitución, en su día, de las piezas que, por desgaste y rodaje, se van deteriorando y cumpliendo rigurosamente la ficha técnica y sus correspondientes mantenimientos, con sus visitas obligatorias a la estación de ITV para su posterior comprobación.
Cuando lo adquirí, el concesionario de la marca me obsequió con un pomo que se instala en el volante y así realizar las maniobras con mayor comodidad y simplicidad. Dicho pomo nunca fue objeto de observación ni falta por parte de los inspectores de revisión en sus años de vida.... hasta ahora.
En mi última visita a la estación de ITV, sorprendentemente, me señalan que dicho mando supone un riesgo para la conducción y se considera falta grave, lo que conlleva a su retirada. Pero lo que me deja estupefacto es que si abono una cantidad estipulada podré seguir con él. ¿Pero no se considera falta grave?
Otra salida de tono fue la que le dedicaron a mi tubo de escape. Portador de un embellecedor metálico, unido mediante soldadura al resto del grupo de escape, también fue motivo de falta, ya que no podía estar soldado, pues su instalación original es estar atornillado, lo que les llevó a que cambiara el tubo entero, por tratarse de otra reforma no contemplada documentalmente.
¿Y la tercera luz de freno?
Quién no se acuerda de la campaña que dedicó la DGT para que todos los coches que no la tuvieran de serie, hace años, la instalaran para mayor seguridad. Ahora dicha luz, como no está reflejada en la documentación y es una reforma, tampoco es legal y hay que retirarla... pero si pagas, no.
Mi indignación es patente, latente y seguro que compartida por muchos conductores. ¿Cuál es la doble vara de medir de las estaciones de ITV? Se supone que están para evitar que haya accidentes y preservar los vehículos en buen estado, pero, por otro lado, utilizan al pobre contribuyente para jugar con la normativa vial y adecuarla a su antojo. Ahora, por normativa, muchos de los accesorios son considerados reformas no incluidas en la tarjeta técnica, por lo tanto ilegales y considerados graves. Algo inaudito, si se tiene en cuenta que siempre estuvieron ahí, para su examen.
Tanto una falta grave como una falta leve deben ser cumplidas dentro de los requisitos y disposiciones legales habilitados para estos casos. Entonces, ¿cual es el porqué de estas salvedades? ¿Cuál es el baremo de los responsables de estos servicios? ¿Dónde y cuándo hay un límite?
Ya que es un deber y una obligación por parte de los propietarios de vehículos, desembolsando una cantidad de dinero, los responsables de las inspecciones deberían ser más juiciosos en sus evaluaciones técnicas y no tomar el pelo a los conductores.
Si un vehículo no está para circular, por motivo de sus faltas graves, no se le debería plantear, por un módico precio, según «tarifa vigente», convertirla en leve o hacerla desaparecer.
Señores de la ITV, seamos serios. Están para hacer valer la seguridad, para ello se ha creado esta organización.
¿Seguridad o recaudación? Una pregunta que muchos se estaban haciendo, y, si no despejan muchas dudas, hará que se cuestione si de verdad cumplen con la labor que les ha sido encomendada: vigilar y controlar nuestros vehículos a motor.
José Manuel García Rodríguez, Langreo
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