«Cosas» del Real Oviedo
El Real Oviedo sigue siendo una caja de sorpresas y parece que desde hace años se mueve por impulsos y en dientes de sierra. Pasamos con facilidad de la depresión a la euforia movidos por hechos azarosos y en ocasiones poco comprensibles. La historia reciente comienza con Eugenio Prieto, magnífico presidente de equipo de fútbol con ascenso a Primera División, acierto total en los fichajes y clasificación del equipo para competiciones europeas convirtiéndose después en pésimo gerente de la sociedad anónima, con juntas de accionistas poco transparentes y reuniones extrañas sobre fusiones con el Sporting de Gijón.
En esta fase, el Oviedo tuvo jugadores regionales, nacionales e internacionales magníficos pero por diversas causas como enfermedades, accidentes o mala organización no fueron rentables económicamente para el club, pudiendo sólo ser bien traspasados César y Jokanovic.
El descenso de Primera fue un desastre con un cambalache de los equipos vascos permitido por Villar y con el asentimiento de Sánchez Arminio que asignó en un partido decisivo con el Madrid, un árbitro vasco que expulsó a Oli indebidamente con una tarjeta posteriormente retirada. Pero si injusto fue este descenso, peor fue el año siguiente, ya con Lafuente de presidente, que después de una mala gestión deportiva el equipo desciende a Segunda B, se descubre la quiebra económica, y con el abandono de las instituciones regionales acompañado de la nula colaboración de los jugadores, muchos de Asturias, el equipo se vio abocado a la Tercera División.
El alcalde de la ciudad, que siempre apoyó al club, se equivoca y busca una solución que fracasa al no valorar el sentimiento azul; pero la afición apoya magníficamente al equipo y la sociedad renace. Desde ese momento se han tenido diversos presidentes y gestores, personas como Lafuente, Mesa, Bances, Alberto González..., etcétera, con historiales muy valiosos en el deporte minoritario y oviedistas cien por cien; pero por diversas causas han sido un desastre en la gestión deportiva y económica del club pues se concibe mal que con una media de 10.000 socios, después de diez temporadas, estemos en segunda B y en quiebra total.
El fondo parece que se tocó en este mes de julio con una asamblea de accionistas suspendida, con un presidente dimisionario, y sin equipo a veinte días de empezar la competición. Fidalgo se hace cargo de la sociedad y la afición, otra vez la afición, y van... responde masivamente y el club nuevamente para arriba; finalmente las redes sociales, las peñas, ex jugadores y la suerte pueden haber salvado al Real Oviedo. No obstante, no podemos engañarnos: el equipo no está bien y la dirección deportiva no es óptima. La clasificación es buena porque el grupo es flojo pues equipos como el Fuenlabrada, Avilés y Caudal, recién ascendidos, están arriba, y el Guijuelo, sin equipo al iniciar la Liga, está cumpliendo. Pero las posibilidades del ascenso parecen escasas si no llegan refuerzos.
Las bases están echadas y el futuro es alentador. Se han descartado otras opciones para el club que no parecían óptimas y para terminar dos preguntas al aire: ¿serían capaces el Ayuntamiento y la actual junta gestora, después de las cartas de súplica que escribieron, de haber dejado los dos millones de euros de los pequeños accionistas abandonados al mejor postor, como se insinuó en el programa de Punto Pelota? ¿Terminarán algún día las «cosas» del Real Oviedo?
M. A. Cabezudo Hernández, socio n.º 236 y accionista del Real Oviedo,
Oviedo
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

