En referencia a Cartas de los lectores
Soy lector habitual de la prensa diaria, nacional y extranjera, entre las cuales se encuentra LA NUEVA ESPAÑA; periódico al que estoy suscrito desde hace muchos años. Una de las materias que frecuentemente suelo revisar en estos medios son los apartados de opinión, tanto de colaboradores habituales como de lectores, en los que, entre un amplio abanico de temas, siempre se encuentra alguno de interés. También, cuando el tiempo me lo permite, la ocasión lo merece y la publicación lo acoge, suelo escribir y enviar mis propias reflexiones sobre algún tema de actualidad.
Al hilo de lo anterior, he leído con detenimiento la carta que, bajo el epígrafe ¿Hay censura en LA NUEVA ESPAÑA?, firmada por Francisco M. Domínguez Menéndez, publica este diario, en su edición digital, con fecha 11 de diciembre de 2012, en la que, basada en argumentos y hechos, pone en duda la objetividad informativa de este periódico y su respeto a la libertad de expresión, acusándole de practicar el veto sin razón ni motivos aparentes para ello. Sin entrar en valoraciones de forma, lo que sí puedo expresar es mi total acuerdo con el fondo, ya que, personalmente, también he podido contemplar como dos de los escritos que he remitido para su publicación, dentro de la sección de Cartas, han quedado olvidados en algún oscuro cajón de la redacción; en concreto: Sembrando vientos, fecha 18/03/2012 (reenviado con fechas 21/03/2012 y 23/03/2012), que hacía referencia a la campaña electoral de Asturias del 25/03/2012 y La encrucijada política asturiana, fecha 27/01/2012, con referencia expresa a la caótica situación política que se estaba viviendo en el Principado en aquellos tiempos.
Sin duda hay que agradecer a LA NUEVA ESPAÑA el que disponga de una tribuna en la que los lectores puedan expresar, se supone que libremente, todo aquello que quieran hacer público, y, por derivada, es lógico que todo aquel que remita un escrito a esa sección tenga el derecho a que sea publicado, siempre que, naturalmente, no se transgredan las normas elementales, no se traspasen los límites de la ética y, por supuesto, no conlleve insultos, difamaciones o cualquier otro tipo de agravio contra personas o instituciones. Tampoco se puede negar al periódico el derecho a elegir el lugar (edición impresa o digital) en el que, en función de sus propios criterios de interés general, limitación de espacio, etcétera, deba ser publicado. Lo que no se puede admitir, por elemental deferencia, es que se congele sin justificación ni comunicación a la persona que se ha molestado en preparar y remitir el artículo. Otros periódicos que disponen de secciones similares, comunican por correo electrónico al remitente, en caso de no publicación, las razones que lo han motivado; al no ser muchos estos casos, supongo, el esfuerzo añadido será mínimo. Esperemos que LA NUEVA ESPAÑA que pretende ocupar un lugar entre los diarios de referencia del país, corrija esta inadmisible carencia y siga el buen ejemplo. Dado que rectificar es de sabios, un cambio de política seguro que será adecuadamente valorado por todos los usuarios de este servicio.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

