La Nueva España » Cartas de los lectores » En torno al predominio de la educación

En torno al predominio de la educación

6 de Febrero del 2013 - Alejandro Tejero (Oviedo)

La controversia sobre el tema ha existido desde que el cristianismo (Iglesia católica) empezó a tomar fuerza y dominio social en los territorios españoles. Lo civil y lo religioso utilizaron la educación (sobre todo, la primaria) como palanca de dominio. Lo que se tradujo en continuas luchas entre la Iglesia y los distintos gobernantes españoles («guerras de escuelas»). Esto se debió a que muy pronto tanto los reyes como los gobernantes españoles se sometieron, y entregaron a la Iglesia, de forma vergonzante y humillante, el poder político, buscando el perdón de sus bellacas tropelías, como en la actualidad.

En realidad la cuestión no versa de si es pública o privada (que también), sino del predominio de la enseñanza. Este tema se oculta y se soslaya discutiendo sobre las características y cualidades de cada una: la PÚBLICA es gratuita para todos y en todo lugar; es un servicio público; la gestiona la comunidad educativa, es democrática; es integradora; compensa las desigualdades; está exenta de pensamiento religioso; enseña a desarrollar conocimientos, valores y saberes críticos en pluralidad de criterios y no es proselitista. La CONCERTADA está gestionada por un patrón o empresario con todo lo que lleva aparejado y caracteriza estos conceptos. Si mantiene alguna de aquellas características y cualidades, son muy «sui generis». Sus argumentos son: que tienen derecho a elegir la religión/moral y centro que interesa a los padres y pagan impuestos. Argumentos poco consistentes y mucha confusión. Este último argumento, insidioso y malévolo, distorsiona la filosofía y finalidad de los impuestos que se orientan a la redistribución equitativa de la riqueza, no a subvencionar empresas privadas. Lo que justifican por considerarse como un servicio especial de interés general/público. Es cierto que en tiempos hubo mecenas, subvención a escuelas pías y pobres.

La escuela pública, como tal, sin influencia de lo religioso, únicamente tuvo un ligero respiro durante la II República, que la Iglesia y nobleza pronto asfixiaron.

Pasado el período de la Gloriosa de triste recuerdo para la escuela pública y ya con vistas a la democracia, era necesario justificar la ideología de pensamiento único. Con la ley de Educación del 1970 se establecieron los conciertos que se consolidaron con la LODE de 1985. Surgió un sistema bicéfalo con fondos públicos por falta de coraje de algunos políticos. Los conciertos se crearon como algo coyuntural para remediar el abandono de la escuela pública.

Al hablar de la escuela pública o concertada, hemos de hacer mención necesaria al marco predominante neoliberal económico, político, social e ideológico, justificado ideológicamente por el llamado pensamiento único, fortalecido hoy por la mayoría absoluta del PP, instrumento tan valioso del que, por cierto, está abusando despiadadamente contra las clases más débiles, llevándolas a la pobreza límite.

La escuela pública tuvo un momento destacado dentro de este esquema con la EGB. Pero no cuadraba en tales esquemas y se empezó a desprestigiar y deteriorar aunque se siga considerando un bien público y una propiedad social. Se consideró una mercancía más de esas políticas neoliberales: su calidad y prestigio se asocian con aquella que tiene un precio mayor para su acceso. La tal posición política hoy disfruta de poder, influencia y habilidad vaticana para estos menesteres. También influyen en esta democracia un tanto ficticia otros grupos políticos/religiosos («poderes fácticos») que, desplegando su influencia de manera sutil y ladina, han ido sometiendo y haciendo rehenes de su ideo- logía política y religiosa a los distintos gobiernos. Sobre todo, al señor Zapatero, que osó traspasar alguna línea roja para ellos (ampliar la ley del aborto, la de memoria histórica, la de educación para la ciudadanía, la del matrimonio entre homosexuales... entre otras), aunque tuvo que someterse a dejar de lado la de la eutanasia, no denunciar el concordato, olvidar la autofinanciación de la Iglesia... también entre otras. Fue tal el acoso y derribo sibilino y cruel a que fue sometido, que no sólo perdió las elecciones sino que su imagen fue demonizada de manera despreciable y vergonzosa, y el PSOE no lo supo contrarrestar.

Al mismo Sr. Rajoy ahora se le percibe como prisionero de aquella malsana influencia, además de por Europa y como consecuencia ve que toda España se prende por los cuatro costados por sus grandes errores económicos y sociales. Le imponen el reto de tener que derogar aquellas leyes que no cuadran en el esquema de esos grupos maniobreros subterráneos, haciéndole imponer una ley de Educación de corte ideológico político/religioso de pensamiento único y utilizando las herramientas del recorte y despido del todo abusivos, asfixiando y desprestigiando la educación y sanidad, para justificar la intención de privatizarlas y eliminar a los funcionarios que tanto molestan a los políticos. El Sr. Rajoy juró y perjuró que nunca tocaría la educación ni la sanidad, pues tenía otros nichos donde recaudar dinero, pero no eran de su interés. La educación libre del pueblo siempre molestó a los dirigentes y gobernantes, que quieren súbditos –no ciudadanos– que los voten y así justificar sus maniobras políticas e intereses. El Sr. Rajoy llegó a decir que el bilingüismo era un lujo en la escuela pública.

Por otra parte, los colegios privados estuvieron muy prestigiados (y eran costosos) por el abandono de la enseñanza pública. Las clases bajas siempre los miraron con admiración y deseo, pero con los conciertos (de gratuidad engañosa), muchos, con grandes sacrificios, colmaron su sueño. Hoy también muchos los están abandonando por la crisis.

Cartas

Número de cartas: 49684

Número de cartas en Abril: 53

Tribunas

Número de tribunas: 2195

Número de tribunas en Abril: 1

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador