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Cuando no te sale nada porque es todo

14 de Enero del 2013 - Marino Iglesias Pidal (Gijón)

Si en una percepción encuentras media docena de deficiencias puedes enumerar de inmediato cuatro o cinco de esos aspectos negativos. Sin embargo, parece contradictorio, pero, cuando la cuestión a valorar es un desastre total se te atraganta la respuesta a qué es lo que ves mal, no aciertas a enumerar y sólo te sale: todo, todo es todo lo que está mal.

Me ocurre con España. Hace tiempo, cuando pretendía desahogarme con algún síntoma negativo de este país, de inmediato encontraba un motivo de crítica. Hoy ya no, la patología es tan amplia que me parece imposible y tonto tratar de buscar uno a uno los males, de ahí que a mi mente acuda la expresión médica: Síndrome de Disfunción Orgánica Múltiple; y, como el que no se enrolla es porque no quiere, voy a investigar y me encuentro con que el tal síndrome se define como la disminución potencialmente reversible en la función de uno o más órganos, que son incapaces de mantener la homeostasis sin un sostén terapéutico. Me voy a Homeostasis: es la tendencia de los organismos vivos y otros sistemas a adaptarse a las nuevas condiciones y a mantener el equilibrio a pesar de los cambios.

No pretendo descubrirlo, es bueno observar a la naturaleza, sobre todo porque nosotros somos naturaleza. En la definición del S. de D. O. encontramos una expresión que se nos ofrece esperanzadora: potencialmente reversible, aunque a continuación nos mine el ánimo: imposible sin un sostén terapéutico. En la de Homeostasis podemos ver que en los organismos vivos, en nosotros, por ejemplo, se produce un automatismo de colaboración para enfrentar una disfunción. Buscan el equilibrio de su funcionamiento, es decir, si esta parte funciona a nivel 10 y esta otra al 4, el organismo tratará de que ambas funcionen a nivel 7, lo cual está relativamente bien. Por qué digo relativamente: porque en determinadas circunstancias no puede aspirar a curarse por sí mismo, sólo a autonivelarse para estar lo menos mal posible. Cuando ocurre esto último jodidos estamos porque nos tenemos que poner en otras manos: los organismos humanos de este país, en las del Gobierno; y el órgano del Gobierno en las de la Unión Europea.

O sea, los que sean creyentes y no puedan meter la mano en el cepillo, que vayan pasando por el confesionario.

¿Por qué se me vendrán estas cosas a la cabeza?

Posiblemente tenga algo que ver el hecho de asquearme contemplando al Príncipe y a Rajoy arrastrándose agusanados ante el indeseable Mas. Y como nadie está exento de un cierto grado de masoquismo, redondeo la visión con la de del ilustre Bono disfrutando de un despacho, dos secretarias y coche con chófer, hasta el 2024; tres millones de euros, que entre todos le pagamos, ¿a cambio de qué? Al Pallerols y acólitos, a los que les sufragamos lo que se llevaron para UDC arramplado de las ayudas para la formación procedentes de la Unió Europea, y los tales delincuentes, convictos y confesos, yéndose tan panchos de rositas.

¿Por qué los españoles, tanto los fieles como los renegados, son incapaces de aprender la elemental lección de sus propios organismos y en vez de colaborar para, cuando menos, equilibrar la disfunción nacional, y sobre esa base poder revertir la tremenda enfermedad que nos asola, se dedican a hacer lo contrario? cada uno a usar al límite su propia fuerza tratando de beneficiarse él a costa de joder más a los demás. ¿Cómo les puede caber en la cabeza que la metástasis de un órgano pueda no sólo no afectar sino favorecer la evolución sana de otro del mismo organismo? La respuesta es fácil, evidente: los jodedores se creen que hay dos organismos: el suyo y aquel al que se la pasan jodiendo. Debieran darse cuenta de que aun admitiendo la posibilidad negada de dos organismos, el suyo estaría incompleto, carecería de los órganos necesarios para mantenerse con vida separado del que sí los tiene. Que el que sí los tiene puede sobrevivir y prosperar con una amputación, pero lo amputado, separado de un organismo que lo nutra, tiene su tiempo contado. ¿No se dan cuenta o en su prepotencia suponen que el organismo del que reniegan les mantendrá tendida una vía de manutención a cuerpo de rey parásito?

Dada la actitud que con ellos vienen manteniendo la sangre azul de este país y el gallego de turno, siguiendo la tradición de sus antecesores, mención especial al respecto merece la del nefasto payaso cazurro de adopción que le precedió; no es de extrañar que los separatistas ejerzan en este momento como los reyes del mambo.

Mas, aunque parezca lo contrario, todo esto no deja de ser una nimiedad doméstica, porque lo que en verdad tiñe color de hormiga el horizonte es la ceguera de este poderoso y estúpido ser humano que no ve en esta postura una representación a escala de la verdadera catástrofe que acabará con él, y con la mayoría de especies vivas, si se sigue negando a ver lo evidente: El verdadero organismo, del que todos somos órganos, es la Tierra. Y mientras no hagamos de nuestro planeta una única nación para una sociedad de verdad inteligente y justa, la termita humana seguirá cavando día a día muchas tumbas, entre ellas la suya propia.

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