Lección de dignidad
En estos tiempos complicados en los que tantos nos sentimos víctimas de la situación que nos está tocando vivir, estoy aprendiendo de mi abuelo Nicanor una importante lección sobre la lucha contra la adversidad. Nacido en Oviedo en 1923, vivió ya de niño la Revolución a tres calles de su casa. Como un juego iba desde San Lázaro a la calle Cimadevilla para ver los enfrentamientos; y luego la guerra, que le robó tantas ilusiones, sobre todo la de estudiar. Pero mantuvo las ganas de aprender, la constante curiosidad, la insaciable afición por la lectura que lo ha hecho tan sabio. Por eso, cada conversación con él sigue siendo enseñanza de historia, de literatura, de vida. A pesar de muchos años oscuros, años de escasez, mantuvo sus principios con coraje, fiel a sus ideas, igual que ha mantenido el amor por su mujer durante 66 años. Ahora que la salud empieza a fallarle, está afrontando esta lucha con la misma dignidad, demostrando a todos los que le rodeamos y le queremos que es un ejemplo a seguir. Gracias por la lección, güelito.
Alba García Díaz
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