El día después del armisticio entre el SIMPA y el Gobierno regional
Se acabó el conflicto. ¡Por fin!, después de cuatro meses. Cuatro meses de negociaciones estériles, de acusaciones cruzadas, de un peregrinaje a ninguna parte. ¡Cuatro meses! Y en cuatro o cinco horas, San Faustino y San Ángel se miraron a los ojos y lo arreglaron. Pues muy bien, pero podrían haber ejercido ese derroche de ternura cuatro meses antes.
Contemplo estupefacta y emocionada las fotos publicadas en la prensa local y que inmortalizan el acuerdo, sonrisas, abrazos y la mejor: miembros de la Administración y representantes sindicales con las manos entrelazadas y felices por sus logros. Seguro que esa noche dormirían todos con la conciencia muy tranquila, con la satisfacción del deber cumplido y con el pleno convencimiento de lo buenos que somos y qué bien lo hicimos, y se pondrán, o les pondrán, una medalla por el trabajo bien hecho. Pues yo tengo la impresión de que había interés en que se mantuviese la huelga. Siento decepción, una vez más, y vergüenza, vergüenza ajena porque estuvieron cuatro meses mareando la perdiz, derrochando tiempo, energías y dinero, dinero público, dinero de todos, por no hablar del daño a la sanidad pública y a los ciudadanos.
Y pregunto:
¿Quién o quiénes fueron los responsables de mantener un conflicto cuatro meses cuando se pudo arreglar en cuatro horas?
¿No tendría que haber consecuencias para esos responsables?
¿No tendrían que ser inhabilitados los cargos públicos que no supieron/quisieron solucionar el conflicto a su debido tiempo?
¿Van a seguir siendo elegidos estos representantes sindicales cuando tampoco supieron/quisieron solucionarlo?
Si yo no cumplo con mis obligaciones como médico del Servicio Público de Salud, me expedientan. Si hago mal mi trabajo, voy a tener que dar muchas explicaciones y puedo acabar en un Juzgado. Pero si me dedicase a la política, tuviese un cargo en la Administración o fuese representante sindical, seguiría en mi despacho con el reconocimiento del resto de los miembros de mi partido, de mis superiores, del Gobierno e, incluso, de la oposición y, por supuesto, seguiría como liberado sindical partiéndome el espinazo por los intereses de los compañeros o ¿sería por mis propios intereses?
Marta Belén Gómez Moro, Médico del Sespa, Oviedo
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

