Sencillamente, españoles
Los españoles llevamos 20 años siendo los más solidarios en cuanto a la donación de órganos se refiere. Loable y admirable actitud que nos une para luchar contra la muerte, pues no deja de ser éste el fin de aquella solidaridad.
Ya me gustaría que ésta lo fuese también ante el objetivo del bienestar común, porque aquí hacemos agua y mucha. Si no, cómo se explica que la gente vote y por mayoría al partido más neoliberal del espectro político nacional y éste consecuentemente nos aplique su política, que dicta la oligarquía más rancia de Europa.
¿Cómo se puede ser tan insolidario ante el bienestar común? Tengo algunas teorías frente a esta tropelía:
Una es que tenemos compatriotas que consideran insolidariamente que con ese voto conseguirán las migajas que les permitirán una posición social y económica fuerte frente a su vecino.
Otra es que el votante se cree lo que le cuentan, por ejemplo, que privatizando la medicina ahorramos todos o que haciendo una Administración pública más pequeña funciona mejor el país, cuando sabemos que la primera se convierte en excelente medicina cuando tienes dinero y si no, como en EE UU, simplemente te mueres, y la segunda, sencillamente miren a Suecia y verán que tiene el doble de funcionarios que en España, pero sin corrupción. Vemos que algunos se creen las mentiras contrastadas e insolidarias.
Ambas teorías están basadas en tres importantes defectos humanos: la envidia, el egoísmo y el individualismo, o también llamado teoría de «number one» o sencillamente insolidaridad.
Por otra parte, en ambas influye tremendamente la ignorancia (defecto muy cultivado por el neoliberalismo) sobre todo en temas macroeconómicos, que los expertos economistas oficialistas se encargan de pervertir torticeramente con simples teorías que caen por su propio peso, pero todo esto no tendría terreno abonado sin una deficiente educación, que Wert quiere implementar más, hasta convertirla en auténtico adoctrinamiento, base del susodicho sistema político.
Por norma general no nos enseñan a pensar, ni a razonar frente a un problema, nos adoctrinan para que nuestra reacción frente a ellos sea visceral, programada, dictada, simple como la reacción de un hincha en un partido de fútbol.
Nos pierde nuestra insolidaridad frente al bienestar común y prolonga la agonía nuestra solidaridad frente a la muerte, prolongando la vida. Sencillamente: españoles.
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