Mejorar nuestra sanidad pública
(1) Claro que hay que mejorar la gestión y la organización de nuestra Sanidad Pública, sobretodo nuestro Hospitales, ya que la medicina de cabecera funciona perfectamente, con médicos entregados de cuerpo y alma en consulta y domicilio, donde forman parte de cada familia. Los únicos que no les interesa cambiar nada son los empleados de nuestra Sanidad, ya que tienen por bien, el uso y el abuso de las instalaciones, y se piensan que están de primicia a su servicio. Cuando todo el recinto con ellos dentro conforman un todo al servicio de los Usuarios sin preferencia ninguna. Aunque podríamos matizar este apartado, donde se justificaría a los familiares más cercanos de cada cual. Pero lo que no puede consentir es ese intercambio de cromos a diario donde cada empleado, (y son miles) se canjean cueles en desfile de batas de colores por todas las consultas y pasillos (no de familiares directos, si no de amiguetes, vecinos, primos de los primos, familiares de sus amigos, los clientes de la carnicería, el frutero de la esquina, donde se recrean sus hijos, donde veranean, etc) en fin, una interminable lista de contrasentidos, que entre todos forman una tela de araña en forma de consultas, pruebas y operaciones preferentes; sin ningún pudor, que como comprenderán hacen imposible coordinar listas de nada. O te adhieres a esa tela de araña, o el remedio de tu enfermedad tiene otro recorrido en el tiempo y en la forma.
(2) También hay que conseguir completar la informatización de todo Nuestra Sanidad, es esencial para agilizar resultados. También podrían aprovechar las nuevas tecnologías, o telefónicamente para que el enfermo crónico no tuviera que estar en consulta las múltiples veces que le requiere su enfermedad, al mismo tiempo que dejamos paso libre a otros pacientes, él desde casa podría consultar, ser atendido, aconsejado y prescrito rápido por un medico interlocutor. La mayoría de visitas de los crónicos son referentes a achaques rápidamente interpretados por el especialista, sin necesidad de estar cada poco en su consulta.
(3) Otro apartado, darle a esos doctores de más edad el mando en plaza. Unos porque se les arrincona, otros porque son ellos los que se apartan del fuego; y pasa lo que ocurre, que los jóvenes se multiplican día y noche por los hospitales, mientras estos especialistas con gran experiencia, no se les aprovecha lo suficiente. Más sabe el diablo por viejo que por diablo ¿Qué conseguimos con esto? El buen doctor con experiencia sabe que las enfermedades a veces no necesitan tantas pruebas, MEDICAMENTOS Y operaciones unas por innecesarias y otras por inoperantes e ineficaces. Lo cual ahorramos no solo en el apartado económico que sería lo de menos, ya que cuando una situación lo requiera hay que poner en el asador, todos los medios que la ciencia médica tenga a su disposición. Daríamos un salto cualitativo de aprovechamiento de recursos materiales y técnicos, donde nuestros profesionales estén al servicio de lo más urgente. Lo demás irá detrás, sin mezclas de afinidades lejanas e inexperiencia como ahora que hacen un atasco general de instancias.
(4) Hay más y más pero nadie quiere ponerle el cascabel al gato.
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