La Nueva España » Cartas de los lectores » Los profesores y las bofetadas

Los profesores y las bofetadas

17 de Enero del 2013 - Alfredo J. Quintana García (Lugones)

Acaba de salir estos días en la prensa nacional, dando lugar a mucho revuelo porque es algo que concierne muy de cerca a mucha gente y con posturas encontradas al respecto, la noticia del instituto de enseñanza secundaria de Gijón que ha mandado a los padres de sus alumnos un impreso para que lo firmen autorizando al profesorado a abofetear a su criterio a los alumnos que participen en determinadas actividades (creo que excursiones) para poder así estar en condiciones de controlar la situación frente a alumnos conflictivos. Me concierne el tema en cuanto a padre de dos chicas en el instituto en este momento, y en cuanto a persona que circula por las calles y que en un futuro me puedo cruzar con chicos que se hayan educado recibiendo bofetadas de sus profesores, aprendiendo a darlas como método de solución de problemas aprendido a esas edades que tanto marcan la personalidad. Y quiero expresar mi opinión.

Creo que la frase de a los niños una bofetada a tiempo evita muchos problemas a destiempo es correcta. Muy, muy correcta. Pero la bofetada en el seno de la familia, no por un extraño. Hay niños retorcidos que no hay manera con ellos y destrozan la convivencia en esos ambientes de convivencia entre todos, pero son una minoría. La mayoría de los chavales (la mayoría, no todos pero la mayoría) son normales y atienden a razones. Como los adultos, que la mayoría se conducen con respeto a las leyes y a los demás. Y como los profesores. La mayoría de los profesores son indudablemente personas con buen criterio, pero no necesariamente todos. Siempre habrá un niño retorcido que, de adulto, acabe siendo profesor y dando más bofetadas y peor dadas de las que debiera, si se les deja a todos andar a bofetadas con los niños de los demás. Y es posible que la indiscutiblemente necesaria autoridad moral que a día de hoy si poseen los profesores en el aula, en alguna ocasión, algún profesor excepcionalmente torcido la haya podido utilizar abusivamente contra algún niño amargándole injustamente la vida e incluso induciéndole a acabar siendo un niño conflictivo.

No me gustaría vivir en un país donde la policía uniformada tuviera permiso para abofetear por las calles a todas las personas que consideraran conveniente, porque hay gente problemática que las merece. Para los adultos hay procedimientos para quitar de la circulación, y que dejen de dar problemas a los demás, a los delincuentes que lo merecen: detención, juicio justo y prisión, que no estén donde no deban. Y la correspondiente ficha policial, el historial. No es necesario que la policía pueda abofetear a todo el mundo. Pues a los niños lo mismo. Si se van de excursión a medio curso, los profesores ya los conocen y tienen controlados. El niño que por su personalidad no sepa convivir en paz, no sepa respetar a los demás, que no se le lleve a la excursión, que quede excluido de mano. Esto se puede hacer por razones objetivas, sin humillar a nadie: si durante el curso cada vez que un niño tiene un comportamiento conflictivo, indebido, de falta de respeto intolerable a los demás, se le pone un negativo en conducta, y a los niños que se hayan ganado a pulso una determinada nota negativa acumulada se les excluye de las excursiones. Y si es llevado y alguno da problemas, visita al profesor responsable y expulsión inmediata a su casa (el equivalente a la prisión en el adulto, a apartarlo de la actividad de convivencia). Y a los demás, a la mayoría de niños razonables, que nadie tenga que pedir permiso para andar a bofetadas con ellos.

Me parece además patética y muy falta de la imagen de autoridad moral que quiero que mis hijas vean y aprendan en sus profesores en el proceso de su educación, para las que las mando al instituto, la imagen de los profesores dándose de bofetadas con los chavales.

Y por último, no entiendo que si los mismos padres no pueden dar esa bofetada tan necesaria en su papel de padres, con penas de cárcel y quitándoseles la custodia si lo hacen, como ha salido tantas veces en las noticias, puedan firmar un papel dándole ese permiso a los demás.

Cartas

Número de cartas: 49673

Número de cartas en Abril: 42

Tribunas

Número de tribunas: 2195

Número de tribunas en Abril: 1

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador