Ciudadano cívico más Policía Local igual a depósito de la grúa municipal
Vivo en Oviedo desde hace treinta y tres años y resido en la calle Valdés de la Florida desde 2003. A continuación paso a relatar los hechos:
El viernes 18 de enero, mi turno era de tarde (trabajo en el Sespa) es decir, de 15.00 a 22.00 horas. Finaliza el turno y me dirijo hacia mi domicilio (mencionar que la tarde fue dura; muchas urgencias). Salgo de la segunda glorieta del paseo de la Florida y enfoco la calle Cudillero y cuál es mi asombro al ver la acera que rodea el Florida Arena llena de coches; coches encima de la acera. No acierto a decir el número pues empiezo a contar y me pierdo, pero más de 10... y en doble fila. Pregunto a la gente y me dicen que hay boxeo. Continúo marcha hacia la calle Valdés (vivo en el último portal) y sigo sin salir de mi asombro cuando compruebo que aparcar es misión imposible. Cansada de dar vueltas, decido estacionarlo cerca de mi portal, en línea amarilla, siendo consciente de que es sancionable, pero sin estorbar la circulación ni ninguna salida de garaje (al día siguiente vuelvo a entrar en turno de mañana y en ese momento lo que necesitaba era llegar a casa, cenar algo y para la cama). Al día siguiente, sábado 19, a las 07.25 de la mañana salgo de casa y cuál es mi sorpresa cuando veo que el coche no está. Sólo hay dos opciones: o me robaron el coche o se lo llevó la grúa municipal. Y pienso: no puede ser... cuando el espectáculo de coches en doble fila y encima de la acera era escandaloso e infracciones mucho más graves que la mía. Me pongo en contacto con el depósito de la grúa y, efectivamente, allí está mi coche. Indignada, pregunto por qué y me responden que alguien efectuó una llamada denunciando el hecho. Teniendo en cuenta que aparqué a las 22.10 y la hora de la multa son las 22.14, eso quiere decir que, según estacioné mi coche, alguien llamó a la Policía Local. De toda esta historia saco dos conclusiones: 1) Hay ciudadanos tan sumamente cívicos que, dando una vuelta de tuerca, se pasan al otro lado y se convierten en escoria, cuyo único objetivo en esta vida es hacer imposible la de los demás. Sólo me queda el consuelo de pensar que «a todo cerdo le llega su San Martín».
2) La Policía Local, en ocasiones, no aplica los principios de coherencia y equidad, porque, aunque tengan la obligación de acudir a una denuncia, no es de recibo que, visto el caos de coches que había unos metros más arriba (también puede ser que no lo vieran), se lleven un vehículo que no estorbaba a nadie (¿harán lo mismo con los coches de sus compañeros que están estacionados en línea amarilla o encima de la acera mientras toman café en algún establecimiento de la Florida?).
Un saludo a los buenos vecinos y a los buenos policías locales (que los hay).
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