La gente es la leche
Desde hace 10 años salimos a la calle en Navidad con las mismas dudas: ¿cuanta gente vendrá?, ¿echarán tanto dinero como el año pasado?, ¿les gustará que estemos allí cantando? Y todos los años nos sorprendemos, pero este año más: se unió gente nueva, muchos padres trajeron a sus niños, no para vernos, sino para que cantasen con nosotros- les dábamos lo que teníamos: panderetas, maracas, cascabeles,.. y nos echarsteis 4500 euros. 1000 euros más que el año pasado, coincidiendo con unas fechas en que la Cofradía de los Estudiantes traía a la Cocina Económica 104 carritos de supermercado con 14.000 kilos de comida anunciados por trompetas; en que a esas mismas monjas, sorprendidas, les acababan de donar un montón de litros de aceite; en que el Filarmónica colgaba el cartel de entradas AGOTADAS en la obra que el grupo de Teatro del Centro Asturiano representaba en favor de Cáritas... Muestras y más muestras de solidaridad capaces de hacer recuperar la esperanza en las personas a quienes la daban por perdida.
Cantar en la calle merece la pena porque se ven muchas cosas curiosas: gente seria que al vernos le cambia la cara, gente que canturrea, gente que nos echa unas monedas, se va y vuelve para echar billetes, gente que se queda con nosotros una hora o más, gente que llora mientras canta, gente dando las gracias, Manolín el gitano echándonos unas cuantas monedas ... gente, gente, gente. Y es que la gente es la leche.
Después de cantar en Nochebuena, por la noche solemos bajar a cantar a la cocina económica para alegrar un poco la cena. Una mujer nos dijo que había sido la mejor Navidad que recordaba. Con eso nos dimos por bien pagados.
Muchas gracias a todos por todo. La mitad del dinero recogido la hemos dado al Taller para Discapacitados Don Macario en El Alto, Bolivia; y la otra mitad a Cáritas Asturias, donde varios de nosotros somos voluntarios.
Que el calentón navideño dure todo el año para que la Navidad tenga su sentido. Si estáis pensando en colaborar y no sabéis como, os animamos a hacerlo con Cáritas, económicamente o con vuestro tiempo. Cualquier cantidad por pequeña que sea sirve; una hora a la semana es más que ninguna. Estas cosas si se piensan no se hacen. ¡Animáos! ¡Haceos socios y voluntarios!
¿La Navidad no gusta? ¿la gente no cree?... Está claro que no todo es como nos lo quieren pintar.
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