En defensa del duque de Tremper
LA NUEVA ESPAÑA del pasado 31 de enero recoge un artículo de Jorge Pol, abogado y escritor, en defensa del señor Urdangarín, a mi parecer del todo inoportuno y que me produce un enorme rubor.
A cuenta de su artículo, señor, se me ha ocurrido crear un articulista de ficción, mister Pool, y un aristócrata, también de ficción, el duque de Tremper, sobre el que hacer un símil.
Permítame, señor Pol, que ponga en boca de mister Pool estas perlas cultivadas en su artículo de opinión: Él (llamémosle duque de Tremper) es un ángel caído, él no engañó, vendía su presencia, que sea condenado, que se investigue lo que sea, pero socialmente no se le puede condenar ¡por haber dado y vendido el producto que la sociedad demandaba! –los signos de exclamación son míos–. Y también la sociedad dejó hacer, incluso fue cómplice.
Dos apuntes:
1. ¿Qué sociedad es la que mister Pool acusa de complicidad?
Esa sociedad, señor Pool, será la suya. A mí no me meta en la guarida de los ladrones. Raffles de poca monta de las arcas públicas. ¿Hay algo más despreciable? Pero usted, señor, argumentará que los culpables somos nosotros, por mirar hacia otro lado, por no ejercer nuestro deber de ciudadanos, de vigías de nuestra democracia, de nuestro Estado de derecho.
¡Pero coño con la sociedad! Empiezo a pensar si no estarán ustedes creando una corriente de opinión para porfiar un gran pacto entre partidos y hacer tabla rasa. Pues ya verá usted cómo, si eso ocurre, señor, la sociedad lo va a impedir.
2. El duque de Tremper no engañó, no señor. Debemos cuantificar su fortuna como resultado de su trabajo. Él vendía su presencia. Como se demuestre la culpabilidad del aristócrata, va usted a seguir diciendo que vendía su presencia. Voy a ayudarle, señor Pool, como Juan de Mairena, a traducir al lenguaje popular en qué consistía su trabajo:
Relaciones públicas con excelentes y ventajosisisisisísimas relaciones privadas con el dinero público.
No le cabe en la tarjeta. Y ni palo al agua. Perdón, señor Pool, rectifico: el noble ha hecho un esfuerzo enorme en ocultar la pasta, abrir cuentas en paraísos fiscales, falsificar documentos, nóminas, seguros sociales, impuestos y contratos con administraciones de todo rango. ¿Le parecen normales sus minutas?
Corren malos tiempos para la lírica, el duque de Tremper, un ángel caído... ¿Conoce sinónimos de ángel caído? Pues hala.
¡Pero qué c de causas defiende usted, señor!
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