A Menchu y Mary Sol
Una mañana, alrededor de estas fechas, estaba en Radio Oviedo –en el quinto piso del número 9 de la calle Asturias– por algo relacionado con «Fenestra universitaria» –emisión creada por Carmen de Paz, Gerardo Turiel y yo– y, a punto de marcharme fui a despedirme de ti, Menchu, a través de la cristalera que separaba locutorio y control. Me hiciste señas de que entrara al locutorio y me dijiste: «¿Te atreves a dar la publicidad conmigo?». Sin pensarlo dije que sí y la dimos. La explicación de tu petición era que, siendo las dos de la tarde y debiendo conectar con Radio Nacional a las dos y media, sin excusa ni pretexto, ya que ellos cortaban la emisión sin contemplaciones, la prisa te obligaba a pedir ayuda.
Paco Arias de Velasco –inolvidable director de la emisora– escuchó desde su despacho de LA NUEVA ESPAÑA en los bajos del edificio, una voz ajena y desconocida que hablaba por «sus micrófonos». Y apareció con cara de pocos amigos a indagar qué ocurría. Por tu explicación y porque yo no era un desconocido –nuestras familias tenían mucho trato y yo hacía cosas para el SEU y para «Fenestra»– la cosa no tuvo consecuencias. Quién iba a decirme en ese momento que aquel sucedido iba a cambiar mi vida.
En el mes de mayo, creo recordar, un locutor, Eloy Lana, se fue a Radio Asturias, la respetada competencia, y me ofrecieron su plaza a mí, que acepté encantadísimo.
Unos meses antes te había conocido a ti, Mary Sol, por medio de nuestro gran amigo Santiago Madrid, que iba a felicitarte y entregarte un regalo con motivo de tu cumpleaños. Y me encantó tu sonrisa. Tú y yo éramos la segunda pareja de locutores; la primera eran Menchu, tu hermana y José Ceceda. La mejor pareja de locutores que ha dado la radio española. Sí, sí... No exagero. El que tenga el humor de leer estas líneas debe tener en cuenta que un locutor de entonces leía ante los micrófonos noticias sociales y políticas; presentaba actos culturales, sociales, políticos o comerciales. Hacía teatro radiofónico, actuaba en público en festivales, grababa cuñas publicitarias... En fin... salvo barrer la emisora lo hacían todo. Tú Menchu y José Ceceda lo bordabais todo, todo. Alguna vez tuve el alto honor de trabajar a tu lado y era lo que más ansiaba. Hicimos algún cara al público, algún desfile de modelos y muchísimo teatro. ¿Recuerdas aquella «Anunciación a María», de Paul Clodel? Fue inmejorable. Lástima que se borrase por accidente y no se pudo atender el cúmulo de llamadas telefónicas que solicitaban su nueva emisión.
Tú y yo, Mary Sol, tampoco lo hacíamos mal, modestia aparte. ¿Recuerdas la publicidad que grabamos para una boutique con la canción de Lily? Hace unos meses vi la película en TV y se me hizo un nudo en la garganta recordando tu maravillosa voz. Y las sesiones de guiñol para los niños. El equipo Mary Sol, Ángel Cañedo, Schuman y Aguadé era un gran equipo. Recorrimos toda Asturias haciendo felices a los niños. Qué maravilla.
Y un día te fuiste a Madrid a triunfar. Y vaya si triunfaste. Radio, televisión, enseñanza... Has dejado tras de ti, Mary Sol querida, un largo, largo historial de buen hacer.
No quiero finalizar sin recordar a vuestra madre. Una dama; una señora a la que siempre recordaré por el exquisito trato y el cariño con que siempre me atendió.
Queridísimas Menchu y Mary Sol, sabed que el próximo día 13, cuando os entreguen ese merecidísimo Premio Nacional de Radio, yo, vuestro viejo amigo, estaré en espíritu, en primera fila, aplaudiendo como un loco. Montones de besos a ambas de
Manolo Aguadé
Oviedo
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