Para ser camarero no vale cualquiera
Hace años fui conocedora de una desagradable historia acaecida en un hotelito de moda que comenzó en un final de estancia y con una de las dueñas acusando a unos sorprendidos clientes de haberle robado las toallas de la habitación. Poco después de la muy incomoda marcha de los susodichos clientes, entre avergonzados e indignados, aparecieron las toallas entre la ropa de cama embolsada para la lavandería. Nunca hubo petición de perdón arrepentido: ¿Para que? ¡Algo habrán hecho! La anécdota sirvió desde aquella como el summum en la calidad hotelera más básica.
Sorprendentemente, en la actualidad, mi familia y yo tuvimos que vivir un suceso similar a última hora de la tarde, con un manoseado periódico como objeto del delito, una camarera malhumorada como CSI infalible y el bar La Botica Indiana de la calle Argentina en La Calzada de Gijón como escenario del crimen. En nuestro caso pasamos de la incomprensión, el pasmo y el desagrado a la vergüenza ajena-que no a la propia, exigiendo finalmente respeto y un mínimo de ética personal y profesional. Cierto es, que lugar y personaje ya son sobradamente conocidos en el barrio como problemáticos. En otra ocasión, y pese al diseñado ambiente anglosajón no se despacho té toda una tarde alegando carencia absoluta de producto y ausencia de solución. Como no, el día de la huelga general también se cubren de gloria abriendo, casi en solitario y a desprecio del entorno, hacia el mediodía y cerrando, ya sin lógica alguna, hacia las nueve de la noche teniendo para ello que expulsar y enfrentarse a clientes que así dejaron constancia en otra carta de lectores.
Es muy preocupante la proliferación de quejas de este tipo que se publican últimamente sobre la hostelería de Gijón. Muchos fallos de trato al publico, uno de los pilares básicos del sector hostelero y uno de los rasgos positivos que mas caracterizaron en el pasado a nuestro turismo regional.
Aunque en casos como el descrito el trabajador es claramente inadecuado, en general, suelen hacer lo que les dejan, les enseñan o les mandan. Son, por tanto, los empresarios los responsables últimos de estos desastres que, lógicamente, gotean clientes y rentabilidad ofreciendo una imagen calamitosa del Paraíso Natural.
Mucho me temo que la pérdida de derechos laborales, los contratos basura, los horarios descontrolados y los sueldos de tercera regional hacen desaparecer sonrisas, amabilidad y elegancia en el restaurantes más chic o en la sport tavern mas snob precisamente en el peor momento económico posible.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

