La moralidad de Rajoy
Con los respetos que siempre me ha merecido la Presidencia del Gobierno de España, ruego al señor Rajoy que, de una vez por todas, se baje de su ficción y se vaya por donde ha venido.
A ver si, de una vez, se acaba usted enterando de la naturaleza del Estado en que vive y cuyo Gobierno dice presidir, en vez de pensar en el modelo en que siempre ha vivido y desea hacernos sufrir a los demás.
En el Congreso del Estado español, sus intervenciones parlamentarias son absolutamente políticas y, por tanto, huelgan pláticas y presuntos ejemplos o exigencias de moralidad a los demás. Porque, en primer lugar y además pretender con ello marear la perdiz, está usted haciéndolo fuera del tiesto y, en segundo término, porque sin duda alguna esa moralidad que usted exige a otros no es la mía ni la de una gran mayoría de españoles, incluidos muchos de sus votantes que no le han elegido, precisamente, por su ética, sino por auténticas razones de política.
Por favor, no me mezcle la churras con las merinas.
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