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El Ayuntamiento de Avilés prueba la Ley de Oro de la estupidez humana de Cipolla

16 de Febrero del 2013 - José María Yáñez Blanco (Avilés)

Carlo Maria Cipolla fue un historiador económico italiano que formulo una famosa Teoría sobre la Estupidez publicada en 1988 en un panfleto titulado Allegro ma non troppo. Desgraciadamente falleció en el año 2000, de no ser así podría disfrutar enormemente viendo corroborada a lo grande toda su teoría en el Departamento de disciplina urbanística del Ayuntamiento de Avilés.

Con la que está cayendo nuestro Ayuntamiento se permite mantener una absurda alcabala o gravamen sobre las licencias de obras menores y los certificados de final de obras.

Pongamos por ejemplo que usted quiere instalar una ventana tipo Velux en un cuarto de baño sin ventilación ni luz natural, bien, según el tamaño y la marca de ventana que desee instalar la cosa le puede salir por unos mil o mil quinientos euros incluida ventana y mano de obra, pero como es usted un ciudadano respetuoso con las normas urbanísticas y no quiere problemas con sus vecinos, decide pedir el preceptivo permiso a su ayuntamiento. Naturalmente el Ayuntamiento le va a pedir un proyecto técnico realizado por un profesional competente, arquitecto técnico o aparejador, y le va aplicar una tasa de pongamos por caso, ciento treinta euros. Hasta aquí todo normal, pero además le va a exigir que dicho proyecto sea visado por el Colegio correspondiente ya que en este país no se reconoce la profesionalidad de un técnico que ha obtenido su título y ejerce su profesión legalmente, sino pasa por el organismo corporativo correspondiente, así que a los honorarios del arquitecto hay que sumar los gastos del visado colegial, que por un proyecto de ventana, pueden ascender a la bonita cifra de 413 euros. Bien ya ha realizado la obra pero aún no ha terminado el sangrado corporativo sobre el sufrido contribuyente, ahora el Ayuntamiento le exige que presente un certificado de final de obra, pero, como en la fase inicial, no le basta con un certificado del arquitecto, que ya está perfectamente identificado como profesional en ejercicio por el primer visado y cuyo proyecto ya ha sido aprobado inicialmente, no, el Ayuntamiento de Avilés, le va a exigir un nuevo visado del certificado final. Resultado, otros 413 euros para el afortunado Colegio, que lo único que hace es poner un sello rojo sobre el papel, y que no comprueba nada de la obra realizada porque como es normal se fía de lo que le dice su colegiado, cosa que no hace nuestro querido Ayuntamiento.

Pero lo peor del caso es que en virtud de la Ley 25 del 2009, llamada Ley Omnibus, que liberalizó en parte el ejercicio de los profesionales colegiados, ya NO es necesario que un profesional vise un proyecto o un certificado de final de obra si no es el cliente el que lo pide expresamente. Transcribo de la página del BOE: Artículo 13. Visado.

1. Los Colegios de profesiones técnicas visarán los trabajos profesionales en

su ámbito de competencia únicamente cuando se solicite por petición expresa de

los clientes, incluidas las Administraciones Públicas cuando actúen como tales, o

cuando así lo establezca el Gobierno mediante Real Decreto, previa consulta a los

colegiados afectados, de acuerdo con los siguientes criterios:

a) Que sea necesario por existir una relación de causalidad directa entre el

trabajo profesional y la afectación a la integridad física y seguridad de las

personas.

b) Que se acredite que el visado es el medio de control más proporcionado.

En ningún caso, los Colegios, por sí mismos o a través de sus previsiones

estatutarias, podrán imponer la obligación de visar los trabajos profesionales.

2. El objeto del visado es comprobar, al menos:

a) La identidad y habilitación profesional del autor del trabajo, utilizando para

ello los registros de colegiados previstos en el artículo 10.2.

b) La corrección e integridad formal de la documentación del trabajo profesional

de acuerdo con la normativa aplicable al trabajo del que se trate.

Y aquí vemos la necedad burocrática, el ayuntamiento te obliga a gastar casi mil euros en dos impresiones de color rojo sobre un papel, es decir que te ha encarecido de forma brutal una pequeña obra menor, causándote un considerable perjuicio económico pero además sin ningún beneficio para el propio Ayuntamiento exceptuada la tasa inicial y saltándose a la torera una ley estatal. Naturalmente yo le he expuesto todas estas consideraciones al Técnico correspondiente sin ningún resultado, el Ayuntamiento de Avilés exige visado y punto.

Nos tratan como a súbditos no como a ciudadanos y por eso estamos indefensos ante la arbitrariedad administrativa. Luego se quejarán de que la gente pase de legalidades y que si puede realizar obras sin pedir licencia lo haga, lo que redunda en menores ingresos para el propio Ayuntamiento.

Tercera Ley Fundamental o Ley de Oro de la estupidez humana : Una persona estúpida (o institución añado yo) es una persona que causa daño a otras personas sin obtener al mismo tiempo, ningún beneficio para sí, o incluso obteniendo un perjuicio.

Lo dicho ¡¡¡Cuánto habría disfrutado Cipolla en nuestra villa!!!

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