España es toda ella una burbuja
Hace tiempo que venimos hablando de «la burbuja inmobiliaria» culpándola de la crisis aguda que nos está azotando. En efecto, hubo una época, no muy lejana, en la que no veíamos otra cosa que edificios en construcción. A pesar de haberse construido tantas viviendas, éstas cada día resultaban más costosas. En todo este proceso tuvo que haber, sin duda alguna, mucho fraude y mucha corrupción. Entiendo, a pesar de todo, que dicha burbuja no ha sido la peor de cuantas existen hoy en día. La adquisición de una vivienda es, sin duda, algo básico y elemental para todo ciudadano y mucho es el trabajo que se crea mientras ésta se construye.
El verdadero problema de este país es que desde el inicio de la democracia han ido apareciendo infinidad de burbujas que antes no existían y que nos están llevando a la ruina.
La burbuja política. Hoy existe un profundo malestar entre los ciudadanos no sólo por el excesivo número de políticos, sino también por su comportamiento y su modo de actuar. El Senado no tiene función alguna. Los parlamentarios no hacen otra cosa que hablar y discutir sin llegar a ningún acuerdo. Parece que todos se encuentran en «la oposición». Las autonomías han sido fruto de puros intereses políticos. Son totalmente innecesarias y excesivamente costosas. Conozco en Asturias pequeñas parroquias rurales sin gente. El maestro, el cura y la Guardia Civil ya se han retirado por falta de trabajo. En cambio, allí queda el Ayuntamiento, con sus banderas, el Alcalde, el secretario y los concejales.
La burbuja aeroportuaria. Más de un aeropuerto por provincia, la mayoría de los cuales son deficitarios. ¿Qué sentido tiene la existencia de tantos aeropuertos cuando hay carreteras y vías férreas por todas partes?
La burbuja bancaria. Multitud de bancos y cajas de ahorros con infinidad de sucursales, gobernados por políticos, sindicalistas y enchufados que están llevando sus entidades a la ruina, así como a muchos de sus clientes.
La burbuja deportiva. Todos los días aparecen deportes nuevos. Hay miles de jóvenes con escasa formación que se hacen millonarios por dar patadas a un balón sin prestar ningún servicio básico a nuestra sociedad. Enormes cantidades de dinero se van al extranjero cada año en busca de estos deportistas para que al menos nos vengan a distraer.
La burbuja hostelera. Todo es comer y beber. El estómago es uno de los dioses modernos con mayor número de fieles. Miles de bares y restaurantes están abiertos todo el día. España es el país europeo con más establecimientos de este tipo. Asturias va a la cabeza por habitante.
La burbuja mediática. Multitud de periódicos y emisoras de radio. Más de cien canales de televisión de ámbito nacional y autonómico. Es este último un medio muy poco útil, que está prestando un escaso servicio al ciudadano. Hay programas que resultan incluso repugnantes y nocivos. Si la televisión fuera un medio responsable, maduro y serio, que hiciera bien todos sus deberes, el pueblo sería mucho más culto y estaría encantado, y entonces sobrarían más de la mitad de los centros educativos del país.
La burbuja universitaria. Hay unas ochenta universidades en toda España. Más que en la media europea. Al parecer donde escasea el trabajo es donde más abundan estos centros. Las universidades españolas viven con total independencia. Sus planes de estudios son totalmente diferentes. Muchas de las asignaturas han sido creadas a capricho y no sirven para nada. Cientos de profesores más interesados en sí mismos que en sus propios alumnos. Algunos de los cuales imparten menos de ocho horas semanales. Las clases están medio vacías. La Administración ha crecido de un modo espectacular debido a la vaguedad de sus dictados.
Todas estas burbujas y otras más, como, por ejemplo, la automovilística o la de la telefonía móvil, son las que de verdad están contribuyendo a la crisis que estamos padeciendo, pero yo creo sinceramente que detrás de estas burbujas hay un claro egoísmo personal y colectivo y una falta clara de un sentido transcendente de la vida que nos está llevando a cometer estas torpezas.
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