Arrugas en la cara, ternura en el corazón
¡Que linda estabas el día que te conocí!
Tu exceso de juventud hizo en mí una herida de amor, que aun no ha suturado.
El ardor y la energía de nuestro largo romance, ha dado paso a la necesidad de
tu constante celo hacia mi ser marchitado.
Antes de que la vida sentencie mis sentidos, quiero decirte:
¡Gracias por quererme, por seguir a mi lado!
Llegará el día que no pueda apretar tu mano y creerás que ya no te siento
y no estoy junto a ti sentado;
Pero nunca olvides que mi cuerpo se regó con tu sangre,
que tu vida fue la mía y mi cerebro, jamás te habrá olvidado.
Oiré tus preguntas, sentiré tus caricias y aunque no te conteste,
ni demuestre agradecimiento, sufriré en mi silencio el amor que me
profesas y el que por ti siento sin poder demostrarlo.
Lentamente me iré de tu lado sin poder decir: "Te Quiero";
Pero ahora que aun puedo, déjame, que te diga:
"A Dios Amor Mío, te espero en el Universo".
(Dedicado a los afectados por el Alzheimer, 30-5-2011)
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