Carta a una mujer comprometida, a Mª Antonia Fernández Felgueroso
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Palabras éstas de Neruda que bien servían en el reciente acto al que acudí para compartir la entrega de un premio, nada espectacular pero si "especial", que el CERMI nacional entragaba a Mª Antonia Fdez. Felgueroso, aún hoy Procuradora General del Principado de Asturias. Un escenario discreto y un tiempo breve para entrelazar los afectos en unas escasa palabras, que se pronunciaron como preámbulo a la entrega del citado premio.
No hubo vino español, ni prensa agolpándose para rescatar algunas palabras de la mujer que ocupa un cargo, a punto de desaparecer. Y es que entre tanto gasto y despilfarro... va a ser que la Procuradoría es la menos relevante para el ciudadano.
No seré yo quien valore la oportunidad de este recorte, puesto que estoy claramente a favor de otros muchos... muchos que afectan a cargos políticos e institucionales a los que me cuesta encontrar sentido y razón. En este caso, discrepo sencillamente de esta decisión.
Mª Antonia, mujer siempre sonriente y de aspecto esencialmente discreto, apareció cuando yo inicié mi vida profesional en la Discapacidad (entonces Minusvalía...) Ella era la Directora de este departamento, y junto a un equipo joven y muy comprometido inició un gran proyecto por y para la "defensa de los derechos... de muchos derechos". Su cargo no le separó de las asociaciones, ni de las familias, jamás rechazó reunión ni debate... recuerdo sus primeras palabras y consejos en una sencilla comida con el Presidente de ADEPAS, D. Agustín, amigos ambos de la terturlia y de la tolerancia.
El trabajo de esta mujer, constante y responsable, que siempre atrajo a personas leales y laboriosas, para formar equipo, ha sido siempre un trabajo "sensato" y especialmente "decente". Digo decente en tiempos como los actuales donde casi nadie lee los informes y casi siempre se encargan a "otros servicios jurídicos"... Mª Antonia compartía modelo, estrategia, dudas y proyectos en una Consejería que aglutinaba grandes sueños y expectativas para colectivos que, como el que a mí me ocupa, empezaba a hacerse visible en la sociedad.
Años más tarde, en reuniones diversas la he ido encontrando, ajetreada e inquieta con alegaciones y nuevas iniciativas, marcando desde el puesto que ocupaba en Servicios Sociales de Gijón una constante reivindicación. Y siempre he intentado releer cuanto ella presentaba consciente del provecho que iba a sacarle. Es cierto que jamás la oí discutir acalorada, ni siquiera despeinarse en un desencuentro político. Serena siempre, en tanto marcaba con contundencia la fina línea de la "igualdad".
Tras 23 años de trabajo con la Discapacidad Intelectual, en un difícil momento de mi vida laboral ella ha sido de las primeras a las que acudí a pedir ayuda, sin razón alguna recordé dos o tres personas especialmente significativas en mis comienzos que siempre me han inspirado confianza. Escuchó mi historia, calmó mi desasosiego y puso a mi disposición su tiempo, sus conocimientos, y su afecto... ¡que difícil encontrar hoy tanto en una sola persona!... y a cambio de nada.
Yo nada soy y nada le podía aportar, pero su tiempo y su comprensión estuvo a mi disposición.
Llegaron después los consejos, las pautas de trabajo, las posibles soluciones que con su equipo (como era de esperar en ella: equipo amable y altamente cualificado) nos dieron algunas alternativas al problema que le presentamos.
He de decir que, en su cargo de Procuradora, ha atendido cada una de las protestas, quejas y lágrimas que las familias y las personas con discapacidad intelectual le hemos trasladado... ha cursado cada una de las "reclamaciones" que entendíamos eran atropellos y violaciones de derechos...
He de decir que pocos, muy pocos políticos actuales están al servicio de esta población, cada día del año... sin marcar hora ni tiempos, y menos aún diferencias. Ha estado siempre "a nuestra disposición".
He de decir, que Mª Antonia Fernández Felgueroso lleva un largo recorrido defendiendo nuestros derechos. Y recientemente, al mirar la inmensa calidez del acto, sentí un profundo agradecimiento a su persona... hoy miro hacia atrás y deseo dejar constancia del movimiento que ella ha ido creando... aunque muchos lo ignoren y desgraciadamente lo olviden.
Lamento especialmente la decisión de su cese como Procuradora. Es ,y siempre ha sido, una mujer comprometida, una gran mujer.
Gracias por todo Mª Antonia.
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