Ribera de Arriba, municipio en declive
¿De dónde eres?, de Ribera de Arriba. ¿Y dónde es eso? Es lo que sucede en multitud de casos a los vecinos de este municipio, en especial a los jóvenes, y es que no es de recibo que un concejo que linda con Oviedo, la capital del Principado, y a diez kilómetros de Mieres siga perdiendo población legislatura tras legislatura, llegando a perder en las anteriores elecciones municipales dos concejales por bajar de dos mil habitantes.
Ribera de Arriba hoy, después de unos años de esplendor que muchos reconocemos, tiene las agujas de su reloj paradas. La maquinaria del Ayuntamiento de La Ribera no tiene actualmente ideas ni soluciones para ponerlo en marcha si no es con un inmediato recambio en su Alcaldía. Estoy seguro de que tanto los jóvenes del municipio como la gente apostaría hoy por una Ribera de Arriba despierta, por un Ayuntamiento renovado, por un municipio con coraje para abrir los ojos y ver el daño que le están haciendo las decisiones erráticas, los modos caciquiles, las conductas interesadas. En definitiva, el daño que le está haciendo una clase dirigente en declive.
No hay nada más democrático en democracia que la alternancia de gobierno en una institución pública, y, por el contrario, no hay nada más peligroso que el apoltronamiento que favorece el ser alcalde más de veinticuatro años (es el actual decano de Asturias). Votar en Ribera de Arriba al PSOE significa votar a los responsables de la pérdida incesante de habitantes, es votar a los que tras más de veinte años de gobierno no crean empleo, es votar a las personas que en los tres primeros años de legislatura no hacen nada, pero que el último año se arrogan la construcción de un puente que fue propuesto por el señor Álvarez-Cascos hace más de diez años y que plasman de portada en su sectaria revista municipal, a la vez que el número de parados sigue subiendo, y mientras, con los impuestos de los vecinos y en los tiempos en que vivimos, el señor alcalde se compra un coche oficial para pasearse por el municipio, como si no hubiesen otras carencias y necesidades mayores a las que dar cobertura desde el Ayuntamiento, o mientras los engaños se hacen cada día más patentes, con ejemplos tan claros como el Museo del Hórreo o el polígono industrial de Vegalencia. Seguir votando en Ribera de Arriba al PSOE es votar a los que han llevado al municipio a esta postración, a esta crisis económica, social y política, es votar contra Ribera de Arriba y contra sus propios intereses, es votar contra la recuperación económica, contra la recuperación del empleo, contra la ejecución de las infraestructuras estratégicas, contra la transparencia en el Ayuntamiento, es votar, en resumen, contra la construcción de un concejo moderno, avanzado y próspero, que después de tantos ajustes, de tanto paro y tanta marginación quiere coger por fin el tren de la honradez y el tren de apoyo a los jóvenes, relegados hasta ahora a un segundo plano. Y es que las palabras quedan, y las razones contundentes e inexorables terminan por abrir, sílaba a sílaba, un agujero en la roca. Y, como el título de un gran artículo escrito por Faustino. F. Álvarez hace unos días, «se anuncia el último tren». Tras esta estéril legislatura pasará otro tren, los vecinos de Ribera de Arriba tendremos de nuevo la oportunidad de cambiar el destino de nuestro municipio. Quienes se equivoquen al votar esta vez no vale el volver a quejarse como en ocasiones anteriores los próximos años, donde hay que hablar es en las urnas.
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