Orviz o la perversión del lenguaje
Haciendo uso de ese pensamiento socrático que dice: "una vida sin examen no es digna de ser vivida por un ser humano", creo, sería bueno, que Orviz se preguntara si en el supuesto de que fuera otro el imputado y no su amigo Ángel González, a quien debe el inmenso favor de estar situado a la cabeza de la coalición y con alguna oportunidad de liderar en un futuro a nivel nacional la izquierda plural, procedería de la misma forma. Y en caso negativo, debería seguir interrogándose por sus merecimientos para seguir liderando una organización política de izquierdas ya que sus intereses son tan bastardos como aquellos que critica. Y si a la segunda pregunta sigue la negación, debería concluir que su mandato, por el bien del partido, llegó al final.
En otro orden de cosas, pero inmersos en el asunto que nos ocupa, un servidor se pregunta por la opinión, siempre autorizada, del alcalde de Illas, señor Tirador, y la alcaldesa de Castrillón, doña Ángela Vallina. Hasta el momento ambos dos, personas relevantes en el partido, han permanecido mudos en cuanto a declaraciones públicas.
La incoherencia de Orviz es algo arraigado en la práctica política, aunque no por eso justificable. Todos los líderes sin excepción, de los principales partidos y algunos no tan importantes, de los arcos parlamentarios de aquí y de allá, utilizan un lenguaje político lleno de sonoras moralinas dirigidas siempre a la bancada del oponente. Se sitúan por encima del bien y del mal para erigirse en jueces aunque todos sabemos que son parte interesada. Les da igual; el cinismo es su patrimonio, su filosofía, su cultura política.
En algo tienen razón los catalanes: a este país llamado España le falta recorrido democrático; claro que ellos en eso de la perversión del lenguaje son tan españoles como el resto.
La laxitud, llamémosla operativa, de IU no empieza hoy, empezó el día en que se estableció una corriente interna, encabezada por Laura González entre otros, proclive a formar gobierno con el PSOE, bajo la estrategia dialéctica de la responsabilidad política. Lo cierto es que una vez más se hace bueno el dicho: dime con quién andas y te diré de quién aprendes o a quién te pareces o quién eres, que viene a ser lo mismo. Los hábitos adquiridos por la cercanía al grupo socialista le va a pasar factura a la mal llamada izquierda plural que, por otro lado, de plural nada; quedó absolutamente demostrado que en la coalición está arraigado el pensamiento único. Se hace lo que quiera Orviz y los demás, a excepción de unos pocos, como borreguitos. Veremos a dónde les lleva tanto relajo en la norma. De momento ya no pueden aparecer como un partido impoluto en eso de no saltarse la normativa vigente.
Aún siendo cierto que el caso de Ángel es distinto a otros que exudan corrupción por los cuatro costados, no lo es menos que éste se saltó a la torera las advertencias de la jefa de servicio de Asuntos Generales de la consejería dirigida por la hija de Laura. Los errores en política, tanto mayores como menores, deben pagarse con la dimisión. Veremos en las próximas elecciones qué opina del asunto el electorado de izquierdas. Si IU sale tocada de las autonómicas, Orviz debe dejar el cargo, es lo que tiene unir su suerte a la de un camarada. Así es el juego y con estas normas debe jugarse. Estaremos atentos.
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