Yo sí lo siento
Cuando me vi en la necesidad –al igual que personas cercanas a mí y otras muchas por motivos laborales, de formación, familiares, turismo y otros varios– de utilizar con frecuencia la compañía aérea Ryanair, pensé: ¡qué horror! ¿Qué va a ser de mi miedo a volar? ¿Cómo voy a acostumbrarme a viajar sin mi bolso de mano y con lo puesto? Los dimes y diretes con respecto a Ryanair no eran lo que se dice halagüeños: la obsesión por el tamaño del equipaje, las colas para llegar a coger el asiento, no tener «finger» con lo que llueve en Asturias, el que no se te olvide imprimir la tarjeta de embarque, el poder quedar sin combustible, etcétera.
Pero, mira por dónde, a lo largo de este año en que todos los fines de semana hemos utilizado el enlace con Barcelona he comprobado algo que, en 30 años que llevo residiendo en Asturias y utilizando las compañías de la competencia, esas que algunos han llamado de mayor calidad, es decir Iberia o Vueling, no me había ocurrido: ¡un año seguido llegando puntual a mi destino! Y no crean que he tenido sensación de inseguridad en ningún vuelo. ¡Bien por Ryanair! Me da igual que me vendan una rifa, un taxi o un autobús para el enlace con la ciudad, un croissant con queso y jamón, cigarrillos sin humo. Lo que quieran, pero llévenme en hora por favor, que el lunes madrugo para ir a trabajar. Y tengo que decir que así ha sido. A lo largo de este año nunca he oído que mi vuelo se retrasaba porque el enlace previo tenía retraso, por motivos meteorológicos o los tan manidos problemas técnicos o de tráfico aéreo. Tampoco que se cancelaba por huelga del personal.
Y, muy importante en los tiempos que corren: pese a mis recortes, podía viajar para compartir momentos familiares por el precio de un bocadillo y un refresco, comprando el vuelo con el suficiente adelanto.
Y mira por dónde también que ya, obligada a coger billete de Vueling, mucho más caro, esta misma semana se me anuló el vuelo y vivo con incertidumbre lo que va a pasar en Semana Santa con la amenaza de huelga.
A lo largo de este año he podido ver que este enlace estaba a tope: montañeros que venían a disfrutar de Picos de Europa, parejas a disfrutar de la costa de nuestra bonita región, pacientes que venían o iban a centros médicos de prestigio, estudiantes universitarios, personas de empresa, jóvenes mochileros, riqueza en definitiva, en menor o mayor grado, para esta tierra que tan necesitada está de explotar su paraíso y recursos naturales.
Leo en su periódico que los viajeros han aumentado de forma importante en Santiago del Monte en el primer trimestre de este año en relación al año anterior y a expensas de Ryanair: ¡qué bien! Pero, no he leído nada ni he oído a nadie de los que tienen responsabilidad en cuanto a que nuestra región no quede aún más aislada del resto del país, ninguna alternativa a esta pérdida.
Así es que, si nadie lo siente, yo sí. Y mucho.
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